Lo que inició como una intervención urbana para revitalizar el centro de Cali se ha convertido en una fuente de malestar para los habitantes del tradicional barrio Obrero. Desde hace varias semanas, la Alcaldía emprendió un ambicioso proyecto que busca transformar este sector a través de obras de infraestructura y mejoras en el espacio público. Sin embargo, en la práctica, el avance de los trabajos ha generado afectaciones significativas en la vida cotidiana de la comunidad.
Las calles están rotas, los andenes levantados y el tránsito peatonal se ha vuelto una odisea. Quienes habitan o transitan por la zona deben caminar entre escombros, maquinaria pesada y montículos de tierra, exponiéndose a caídas o accidentes. Aunque la Administración Distrital ha pedido tomar rutas alternas y evitar las zonas intervenidas, para muchos eso no es posible, ya que deben acceder a sus viviendas o negocios diariamente.
“Esto es un desastre, faltó planeación, que la gente estuviera de acuerdo porque el alcalde no le preguntó a nadie, lo hizo como le dio la gana y ya”, indicó Jairo Mesa a CW+Noticias, residente del barrio. Esta misma opinión se repite una y otra vez entre los vecinos, quienes sienten que la obra, más que progreso, ha traído incomodidades.
¿Ya no se puede transitar por el barrio Obrero?
Algunas personas también se quejan debido a que no hay paso por muchos lugares. “No dejaron el paso para poder transitar, vengo al puesto de salud y me tocó con mi hija coger a cargar el coche, es muy difícil pasar por esta zona”, le expresó Diana Oliveros, ciudadana del sector a CW+Noticias.
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Las obras hacen parte del proyecto ‘Circuito de la Salsa’, una estrategia que busca rescatar el valor cultural y turístico del barrio Obrero, conocido históricamente como cuna de la salsa caleña. El objetivo es dejar el sector completamente renovado para diciembre de este año, justo en el marco de la Feria de Cali.
No obstante, la ciudadanía teme que los retrasos y las dificultades persistan más allá del calendario oficial. Mientras tanto, piden mayor presencia institucional, medidas de mitigación efectivas y comunicación constante para saber cómo avanzar sin poner en riesgo su seguridad ni sus actividades diarias.