La comunidad educativa logró evitar la fusión de grupos y garantizar la continuidad de la jornada de la tarde. Además, conservaron 800 cupos escolares y aseguraron que el 20 % de la cobertura contratada se reducirá para 2026. Estas decisiones surgieron del diálogo sostenido entre autoridades y representación estudiantil.
También se acordó destinar 600 millones de pesos para mejoras en acueducto, alcantarillado y cubiertas del colegio, así como recursos para el presente año que permitirán revisar estructuras deterioradas y ejecutar reparaciones inmediatas.
Inversión y fortalecimiento del apoyo educativo
El Programa de Alimentación Escolar (PAE) recibirá un mejor diseño con más atención tanto en la institución como en sus sedes ampliadas. Estas acciones apuntan a mejorar las condiciones de bienestar de los estudiantes y garantizar su permanencia.
Además, se establecieron garantías para la participación estudiantil y el derecho a la manifestación, junto a un canal de seguimiento de recursos en coordinación con entidades como la Procuraduría General y la Contraloría General.
La comunidad mostró su fuerza
Los estudiantes de la Unión de Estudiantes Progresistas (compuesta mayoritariamente por estudiantes de los grupos artísticos) demostraron resiliencia, inteligencia y compromiso con su colegio. Su protesta pacífica logró consolidar un acuerdo histórico que preserva el futuro académico de su institución.
Esta movilización refleja un ejercicio de ciudadanía organizado, que usó la negociación antes que la confrontación para defender sus derechos y promover mejoras estructurales reales.
Conclusión del paro y lecciones aprendidas
El fin del paro en el Colegio Eustaquio Palacios marca una victoria para la comunidad educativa local. Gracias a las negociaciones, se aseguraron condiciones necesarias para preservar la jornada vespertina, la matrícula y la infraestructura. Este diálogo efectivo refuerza la importancia de la concertación como herramienta válida para resolver conflictos desde el respeto y la transparencia.