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Feria de Cali, ¿y de la caña?: el debate que aviva su afiche 68

El eslogan de "la Feria de la Caña" despierta un debate en Cali sobre su significado cultural y los efectos ambientales del monocultivo en el Valle.

El eslogan “la Feria de la Caña” en el afiche de la edición 68 de la Feria de Cali ha generado controversia en el debate público. Políticos y sectores ambientalistas han cuestionado su inclusión en la pieza, que busca resaltar la cultura caleña ambientada en el icónico barrio Obrero. 

Algunos destacan intereses particulares del alcalde Alejandro Eder, oriundo de familia cañera, y otros señalan los impactos ambientales que tiene el monocultivo de caña en los ecosistemas del Valle. Del otro lado, hay un reconocimiento de la agroindustria de la caña y su impacto en la economía y empleabilidad de los vallecaucanos. 

El debate aviva la discusión que hubo el año pasado, en medio de la COP16, cuando mandatarios regionales querían declarar el paisaje cultural de la caña. En ese entonces, hasta la exministra de Ambiente, Susana Muhamad, se opuso. Y el presidente Gustavo Petro protagonizó puyazos en contra de Eder y de las familias cañeras por el uso de la tierra fértil del departamento. CW+ Noticias se contactó con Corfecali para conocer el origen del eslogan en el afiche, pero no obtuvo respuesta.

“Feria de la caña” en su 68 edición: un poco de historia

El afiche fue presentado oficialmente el pasado 16 de octubre. Lo elaboró La Linterna, icónica imprenta caleña. Entre los personajes del afiche hay bailarines de salsa, chontaduro, orquídeas y aves representativas de Cali. También está el cantante de salsa ‘Piper Pimienta’. Todo está ambientado en el barrio Obrero, una zona clásica del centro de Cali que se encuentra en renovación. 

Además de estos elementos, el afiche tiene un eslogan en la parte inferior: ‘La Feria de la Caña’. Aunque ha generado controversia por diversos aspectos, cabe resaltar que la Feria de Cali nació en 1957 como “la feria de la Caña de Azúcar” con el objetivo de reactivar la economía, devastada tras la explosión del 7 de agosto en Cali que dejó unos 4 mil muertos. Así lo tiene documentado la Alcaldía. 

Incluso, hay referentes musicales que así la denotan. El Grupo Niche en su famosa canción “Cali Ají”, lanzada en 1990, lo entona. “¡Y fiesta! ¡Y rumba! Y rumba que es la feria de la caña”, dice en su coro. Pese a esta historia, la feria evolucionó y poco a poco se diversificó hasta ser conocida como “Feria de Cali”.  Pero volver a su origen en esta época es, para algunos, contraproducente por los efectos ambientales negativos de los cultivos de caña —que están documentados en estudios— y conveniente políticamente para los intereses particulares del alcalde Alejandro Eder, quien viene de una familia cañera. 

Más contexto: Gremio azucarero rechaza declaraciones de ministra de Ambiente sobre cultivos de caña.

El debate por el monocultivo y su impacto ambiental

“Lo que pretende el actual gobierno con esta publicidad es lavar la imagen del monocultivo de la caña y reencauchar una actividad productiva que ha generado grandes impactos ambientales”, señala a CW+ Noticias el exconcejal ambientalista, Terry Hurtado. Esta discusión aviva la que hubo hace un año en medio de la COP16, cuando mandatarios locales buscaron declarar el paisaje cultural de la caña. 

Esa propuesta, que fue liderada por la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro; el alcalde Eder y los mandatarios de Florida, Pradera y Candelaria, buscaba que la Unesco declarara a la caña de azúcar patrimonio cultural. Sin embargo, fue rechazada por la entonces ministra de Ambiente, Susana Muhamad y otros políticos locales de la región. 

“Este es un cultivo basado en la ‘revolución verde’, lo cual implica el uso intenso de maquinaria, agua mediante riego, fertilizantes y agroquímicos que alteran los componentes del suelo”, explica a CW+ Noticias Mario Alejandro Pérez, experto en economía ecológica y profesor del instituto Cinara de la Universidad del Valle. Según un estudio de Olga Delgadillo, doctora Estudios Ambientales, la actividad agrícola de la caña además ha reducido el bosque seco y disecado humedales naturales. 

Pero la tensión con el gobierno no se quedó ahí. Este año, nuevamente, la ministra de Ambiente Irene Vélez se fue en contra de los cultivos. “En esta región, 70 años de expansión de la caña de azúcar han sido un desastre ecológico, y no solo ecológico, sino también social, y creo que en esto hay que ser muy enfáticos”, señaló en el marco de la Semana de la Biodiversidad. 

En paralelo, Claudia Calero, directora de Asocaña —el gremio de cañeros— rechazó las declaraciones. “Cuidamos el agua, innovamos con sostenibilidad y generamos empleo formal. La caña es progreso para Colombia”, dijo. La gobernadora Toro también respondió. “El Valle no es solo caña”, señaló. 

Actualmente, hay 239.000 hectáreas de caña sembradas en el Valle, Cauca, Risaralda y Caldas. Esta agroindustria representa el 0,6 % del PIB total nacional y el 2,4 % del PIB agrícola nacional. En el Valle del Cauca representa el 21,1% del PIB agrícola y 10,2 % del PIB industrial, mientras que en el Cauca es el 10,6 % del PIB agrícola y 17,3 % del PIB industrial. Y según datos de Asocaña, en 2024 se exportaron 524 mil toneladas a más de 60 países.

Como reporta esta nota de CW+, el sector cañero impulsa más de 286 mil empleos en Colombia. Y 6 de cada 10 familias están vinculadas económicamente con la agroindustria. Además, la caña y el azúcar han sido parte de la identidad vallecaucana: ha estado presente en la política, el arte, la música y en equipos de fútbol. Por ejemplo, el Deportivo Cali es conocido como el equipo “azucarero”.

“A lo largo del tiempo, los empresarios cañeros han construido un lenguaje simbólico para suavizar, amortiguar y dominar la cultura, la idiosincrasia y las mentes de los vallecaucanos. Por eso estamos convencidos de que debemos defender a la caña porque es nuestra esencia, nuestro ethos central”, dice Pérez. Según él, esta narrativa se ha impulsado para “ocultar” los efectos ambientales de la caña, una idea apoyada por Hurtado.

Las críticas a Eder por su tradición cañera 

“Basta de financiar con dinero público la propaganda de una industria privada”, cuestionó el concejal del Partido Verde, Rodrigo Salazar, en medio de un debate en el Concejo al gerente de Corfecali, Fabio Botero. “No use la identidad cultural caleña para hacerle publicidad a sus negocios”, agregó. A la crítica se sumó la concejal y candidata a la Cámara del Pacto Histórico, Ana Erazo, y el activista caleño “Juan dice cosas”.  

“Esta decisión activa el beneficio simbólico y económico de un sector privado directamente relacionado con su familia”, afirmó Erazo, quien señaló un conflicto de interés del alcalde Eder. La familia del mandatario es propietaria del Ingenio Manuelita. Los Eder adquirieron la Hacienda Manuelita en 1864. A principios del siglo XX, Santiago Eder, tatarabuelo del alcalde, la transformó en un ingenio azucarero. 

El alcalde tiene declarada a su familia en sus conflictos de interés. Por ejemplo, a su papá Henry Eder, y sus hermanos Enrique Jaime Eder Garcés y Harold Enrique Eder Garcés, dueños activos del Ingenio Manuelita. Además, como reveló esta nota de CW+ Noticias, la industria azucarera financió parte de su campaña en 2023. Manuelita aportó 260 millones; Ríopaila Castilla (Agrícola, Castilla y Castilla Agrícola), 140 millones, y el Ingenio Mayagüez, otros 50 millones. 

En octubre del año pasado, en medio de la COP16, el presidente Gustavo Petro le tiró una pulla. “Me atrevo a decir que si se concentra (la caña) en un solo cultivo y bajo solos propietarios la tierra del Valle del Cauca fértil, el campesinado, los indígenas y las comunidades negras terminan saliendo hacia donde están las selvas porque no tienen otra oportunidad donde vivir” dijo. “Creo que hay mucho desconocimiento de esta industria”, le respondió Eder.

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