La capacidad del Cuerpo de Bomberos de Cali para responder a emergencias se ve comprometida por el preocupante estado de la red de hidrantes de la ciudad. Actualmente, más de 650 están fuera de servicio, lo que representa un 16% del total de 4.101 tomas de agua con las que cuenta el municipio.
Esta cifra, aunque porcentualmente parece baja, se convierte en un desafío de alto riesgo en zonas densamente pobladas, especialmente en el Centro de Cali, donde encontrar una toma de agua funcional y accesible es casi imposible.
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Causas del daño y la obstrucción
Los daños y la inutilización de estos puntos de respuesta rápida se deben a dos factores principales:
- Robo y vandalismo: habitantes de calle causan daños a la infraestructura, robando las tapas, la “corona” (parte superior) y las válvulas de los hidrantes para venderlas como chatarra.
- Obstrucción en vía pública: en el centro de la ciudad, algunos vendedores ambulantes tapan los hidrantes con casetas o mercancías. Esta obstrucción no solo impide a los bomberos localizar el punto de agua rápidamente, sino que también dificulta la entrada de los carros extintores por las calles estrechas.
Consecuencias operacionales
Los bomberos señalan que la dificultad para acceder a los hidrantes genera una pérdida crítica de tiempo y recursos durante un incendio. Estas tomas de agua son diseñadas para ser la primera fuente de suministro, y su inoperatividad obliga a los equipos a recurrir a cisternas o a otras tomas lejanas, lo que incrementa el riesgo de propagación del fuego.
La responsabilidad de la revisión y reparación de estos grifos recae en la empresa de servicios públicos (EMCALI), con el fin de asegurar que estén a punto en un momento de emergencia.
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