En la noche del lunes festivo 17 de noviembre, un artefacto explosivo de baja potencia detonó frente al CAI de Policía en el barrio Charco Azul, al oriente de Cali. No se reportaron heridos entre uniformados o civiles, pero sí hubo daños estructurales y un perro resultó lesionado.
El estruendo activó un fuerte operativo policial que acordonó el perímetro. Las autoridades inspeccionaron la zona, recolectaron evidencia y comenzaron a tomar declaraciones de testigos.
La construcción del CAI sufrió daños leves: se reportaron fisuras y desprendimientos en la fachada, pero la estructura no colapsó.

En medio de los hechos, lamentablemente un perro que estaba cerca del CAI resultó herido con esquirlas del estallido. La Policía Ambiental lo trasladó para recibir atención veterinaria.
Acciones de las autoridades tras ataque en Cali
Tras el ataque, se activó un “plan candado” para rastrear a los posibles responsables. La Sijín y la SIPOL están apoyando la investigación, según reportes oficiales.

Hasta ahora, no se ha identificado oficialmente a los atacantes. Pero varios testimonios coinciden en un hecho: dos hombres en motocicleta habrían sido los que arrojaron el artefacto. Este 18 de noviembre, las autoridades han apuntado a presuntas represalias tras la caída de alias Veneno, un cabecilla de las disidencias de las Farc.
La Personería de Cali condenó el acto y expresó que el incidente representa “una grave amenaza a la seguridad ciudadana” y vulnera principios fundamentales.

Para muchos ciudadanos, el CAI no es solo un puesto policial, pues representa un símbolo de presencia del Estado en su sector. Que alguien haya apuntado allí con un explosivo podría disminuir la percepción de seguridad comunitaria y generar desconfianza.
¿Qué sigue para el CAI y para la ciudad?
Las autoridades mantienen presencia reforzada en la zona. Este ataque forma parte de una cadena más amplia de atentados en Cali. Por eso, se espera que la investigación arroje luz sobre posibles vínculos con otras estructuras criminales o motivaciones mayores.
Mientras tanto, los vecinos del oriente de la ciudad están en alerta. Exigen más acciones concretas para garantizar su protección. También piden que no sean solo las fuerzas públicas las que respondan, sino la institucionalidad completa, con justicia, inteligencia y prevención.