La vida silvestre de Cali late con fuerza, muy cerca del casco urbano. Cámaras trampa instaladas en la zona rural confirman la rica biodiversidad que existe en la estructura ecológica principal. Estos dispositivos, ubicados a solo 30 minutos de la ciudad, muestran un excelente estado de conservación. Las fotografías y videos obtenidas son la primera evidencia contundente de esta riqueza natural.
Los equipos se activan con el calor y el movimiento. Gracias a esta tecnología, se han registrado especies de gran tamaño. Entre ellas aparecen pumas, venados, guaguas y guatines. Esto es un indicador directo de la salud del ecosistema circundante.

Esteban Payán, enlace técnico de Conservación Internacional Colombia, calificó los hallazgos de muy alentadores. “Registramos grandes mamíferos en solo un par de semanas,” explicó Payán. Estas especies son muy sensibles a la cacería y a la intervención humana. Su reproducción es lenta, por lo que su presencia es un signo de equilibrio.
Depredadores y presas en armonía
Las cámaras capturaron pumas y tropas de pecaríes de hasta once individuos. También se registraron tigrillos, zorros y diversos roedores. Esto confirma que el ecosistema se encuentra en un buen estado de conservación. Payán aseguró que las intervenciones del DAGMA y del Parque Nacional Natural Farallones están dando resultados.

Angélica Díaz, investigadora del Instituto Humboldt, compartió su asombro. “Tuvimos registros muy interesantes, incluyendo una comadreja o taira,” comentó Díaz. La tecnología está revelando una biodiversidad que permanecía oculta a simple vista. Nos estamos reconectando con especies que no son tan familiares.
Catalina Silva, contratista del DAGMA, afirmó que estas especies demuestran un ecosistema equilibrado. La presencia de presas y sus depredadores es vital para la salud natural. Según señalan, saber que las acciones de conservación están funcionando es reconfortante, pues serían acciones positivas que impactan tanto la zona urbana como la rural.
Ciencia y conocimiento empírico trabajan juntos
Estos resultados positivos no solo son fruto de la tecnología. También son resultado del compromiso de los guardabosques y guardaparques. Ellos realizan el trabajo de campo de manera directa. Angélica Díaz resaltó la importancia de la experiencia local. El conocimiento empírico de estos trabajadores se une a la investigación científica.

La tecnología se convierte en una aliada poderosa. Ayuda a monitorear la biodiversidad de manera eficiente. Este conocimiento detallado muestra la riqueza natural que late en la ciudad. Abre la puerta a nuevos aprendizajes para todos los ciudadanos. También permite un vínculo más profundo con los seres vivos que comparten el territorio.

La información obtenida es apenas el principio. El DAGMA extiende una invitación a la ciudadanía, piden mirar la naturaleza con otros ojos. Es un llamado a cuidar con mayor intención los espacios verdes La conservación de estos hábitats es responsabilidad de todos los caleños.