Samuel Merchán, reconocido en Cali por su iniciativa ciudadana de reparar la malla vial, denunció públicamente una grave situación de seguridad. A través de un video en sus redes sociales, aseguró que el precio puesto a su vida es de 50 millones de pesos. Esta alerta surge tras una racha de llamadas y mensajes amenazantes que ha recibido en los últimos días.
En su intervención, Merchán enfatizó que su labor no busca conflictos, sino soluciones para una ciudad que, según sus palabras, está dominada por el miedo. “Trabajo por Cali y por la gente”, afirmó el ciudadano. De igual manera, subrayó que su intención es recuperar el espacio público mediante la autogestión, una labor que le ha ganado el reconocimiento de miles de caleños, pero que ahora lo pone en el blanco de grupos violentos.
Un contexto de violencia y memoria histórica
Por otra parte, la denuncia de Merchán no se limitó a su situación personal. El líder comunitario vinculó estas amenazas con el oscuro historial de violencia que ha vivido Colombia durante décadas. Según el activista, el país ya atravesó épocas donde pensar distinto o buscar el bienestar colectivo costaba la vida. En este sentido, hizo un llamado a no permitir que el terror vuelva a dividir a la sociedad ni a silenciar los sueños de quienes trabajan por el cambio.
“Cuando el terror manda, el pueblo pierde”, reflexionó Merchán en su mensaje. Asimismo, sostuvo que la reconstrucción del tejido social se logra con justicia y memoria, y no bajo la sombra de la intimidación. Para él, los únicos enemigos reales son aquellos que utilizan las balas para intentar callar el descontento o las iniciativas populares que suplen las carencias del Estado.
Acciones legales y respaldo ciudadano
Ante la gravedad de las intimidaciones, Merchán informó que ya puso el caso en conocimiento de las autoridades competentes. “Para la Fiscalía, ahí le dejo una parte de mi investigación”, sentenció, sugiriendo que posee pruebas contundentes sobre el origen de los ataques. El activista espera que el ente investigador actúe con celeridad para garantizar su integridad y la de su equipo de trabajo.
Finalmente, el ‘tapa huecos’ pidió a la ciudadanía compartir su denuncia para evitar que su caso quede en el anonimato. Dada la naturaleza de su trabajo en las calles de barrios como San Fernando y otros puntos críticos, Merchán se ha convertido en un símbolo de la veeduría ciudadana. Por el momento, la comunidad permanece en alerta y exige protección oficial para el hombre que, ante la falta de respuesta institucional, decidió tomar las herramientas para reparar la ciudad.
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