Los polémicos “taches” y bolardos plásticos que aparecieron en varias vías de Cali han generado una fuerte polémica, con relación a esto, el alcalde Alejandro Eder confirmó que la instalación de estos elementos de señalización queda suspendida.
El detonante de esta orden habría sido el colapso total que sufrió la Avenida 3ra Norte y los alrededores de la Glorieta a la Solidaridad. El pasado martes, cientos de carros, camiones y buses quedaron detenidos por horas debido a la reducción del espacio en la calzada.
“En este momento he pedido que se suspenda todo, que se revise y ver qué otros mecanismos se tienen”, explicó el alcalde en una entrevista con Blu Radio. Eder recalcó que, aunque busca una ciudad más segura, no se puede afectar el tránsito de esta manera. La orden es clara: el nuevo secretario de Movilidad debe replantear la estrategia de inmediato.
Según la administración, los taches hacían parte de un plan con la Agencia Nacional de Seguridad Vial para reducir los accidentes. Sin embargo, la teoría chocó con la realidad de las calles caleñas, donde el espacio es limitado y el flujo vehicular es muy alto. El propósito era salvar vidas, pero terminó generando una problemática para quienes se movilizan por el sector.

El alcalde insistió en que su prioridad sigue siendo el orden, pero con ajustes que no castiguen al conductor. “Le pedí al secretario que revise la posibilidad de hacer algunos ajustes a los temas de los taches”, añadió el mandatario.
Vigilancia de la Personería y quejas por daños en la vía
La situación de los taches en el Monumento a la Solidaridad escaló a los organismos de control. Este miércoles 28 de enero, la Personería Distrital de Cali anunció un seguimiento formal a esta decisión administrativa. El Personero Gerardo Mendoza Castrillón señaló que estas intervenciones deben tener sustento técnico real. Según el funcionario, se revisará la contratación para verificar si hubo fallas en la planeación o un posible detrimento patrimonial.
“Toda intervención en la infraestructura vial debe cumplir con los principios de eficiencia y responsabilidad administrativa”, advirtió Mendoza Castrillón. La alerta surge porque los elementos se instalaron y retiraron en apenas tres días. Esto ha despertado dudas sobre la legalidad y la transparencia del proceso ejecutado por la Secretaría de Movilidad.
Por otro lado, la molestia ciudadana persiste a pesar del retiro de los bolardos en la calle 34 Norte. Aunque los conductores celebraron recuperar el espacio, denunciaron que el pavimento quedó seriamente afectado. Tras quitar los dispositivos instalados hace menos de una semana, en el suelo quedaron los huecos de los anclajes. “Es la mejor decisión, pero ya rompieron toda la calle”, expresó un ciudadano a CW+.