Cali guarda en su zona urbana y rural un total de 61 humedales. De estos ecosistemas, 18 son de carácter público y se han convertido en auténticos tesoros naturales. En el oriente de la ciudad sobresale Charco Azul. Este lugar no solo regula el agua para evitar inundaciones, sino que sirve de posada para aves que viajan por todo el continente. Ahora, la ciudad busca que estos espacios reciban un blindaje internacional para asegurar su supervivencia frente al crecimiento urbanístico.
Científicos de la Universidad del Valle terminaron recientemente los estudios necesarios para postular estos espejos de agua ante la Convención Ramsar. Este es el sello de protección ambiental más importante del planeta. Lograr esta distinción significaría que los humedales de Cali tendrían un respaldo legal mucho más fuerte.

El investigador Enrique Peña asegura que este paso garantiza un manejo sostenible del entorno. Es vital recordar que estos sitios albergan casi la mitad de las especies del mundo.
Para fortalecer el ecosistema de Charco Azul, se realizó una jornada masiva de repoblamiento. En total, se sembraron 5.000 alevinos de bocachico junto a la CVC. Además, cientos de estudiantes del oriente caleño participaron en una sembratón de árboles nativos. Estas acciones buscan que el pulmón del oriente recupere su equilibrio natural y siga siendo un refugio para la fauna local.
Un tesoro natural para conocer y cuidar
Las autoridades ambientales, invitan a los ciudadanos a apropiarse de estos espacios durante todo febrero. La programación incluye recorridos guiados y jornadas para observar aves de forma gratuita.
Sharon Aguirre, subdirectora de Ecosistemas, insiste en que la mejor forma de proteger estos sitios es conociéndolos. Sin embargo, para visitarlos existen reglas claras que buscan no alterar la tranquilidad de los animales que allí viven.

Al ingresar a un humedal, está prohibido llevar plásticos de un solo uso o usar parlantes a alto volumen. Tampoco se permite entrar con mascotas, ya que su olor y ladridos asustan a las especies silvestres.
Otra regla de oro es no alimentar a los animales, pues esto daña su salud y rompe el ciclo natural. Se recomienda ir con ropa cómoda, usar bloqueador y llevar agua en envases que se puedan volver a usar.
Las actividades ambientales se extenderán durante varias semanas en diferentes puntos de la ciudad. El Dagma publicará en sus redes sociales los horarios de las caminatas y charlas educativas.

Estos eventos son una oportunidad para que las familias caleñas vean de cerca la biodiversidad sin salir del casco urbano. Cuidar estos 61 humedales es la clave para que Cali sea una ciudad más fresca y preparada para el cambio climático.