El hábito de consumo entre los jóvenes de Cali y el país atraviesa un cambio que preocupa a las autoridades de salud. Mientras muchos deciden alejarse de las bebidas alcohólicas por un estilo de vida saludable, otros están llenando ese espacio con drogas sintéticas. Esta tendencia marca un nuevo reto para las familias, ya que el uso de vapeadores y sustancias de diseño parece ganar terreno rápidamente.
Las cifras actuales reflejan una realidad compleja para las nuevas generaciones. Según datos de la Universidad Nacional, cerca del 65% de quienes consumen “Tusi” en Colombia tienen entre 14 y 29 años. Germán Escobar, secretario de Salud de Cali, reconoce este fenómeno y explica que, aunque el alcohol ha bajado levemente, el uso recreativo de sustancias psicoactivas va en aumento.
“Lo hemos visto en el mundo, una disminución leve del consumo de alcohol. Sin embargo, esto varía entre las edades. Por el otro, si hay un aumento de sustancias psicoactivas de uso recreativo”, señaló el secretario en diálogo con CW+.

La peligrosidad aumenta debido a la composición de estas drogas. El Observatorio de Drogas de Colombia ha detectado mezclas alarmantes en las sustancias sintéticas que se venden en las calles. Los análisis encontraron rastros de sedantes para caballos, antidepresivos y hasta purgantes. Estos componentes químicos generan efectos impredecibles y altamente dañinos en el organismo de los jóvenes.
Conflictos personales y el riesgo de la “cura” falsa
Para muchos jóvenes, el consumo empieza como una salida a problemas internos o familiares. Beatriz Rivera, psicóloga de la Universidad Cooperativa de Colombia, señala que el consumo suele usarse como un escudo frente a conflictos en casa o la universidad. Sin embargo, advierte que “la cura se vuelve peor que el problema”, complicando la estabilidad mental y social de quien consume.
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Existe además una percepción distorsionada sobre el riesgo. Se estima que más del 60% de los consumidores no consideran que estas sustancias representen un peligro real para su vida. Esta falta de conciencia dificulta que los jóvenes busquen ayuda antes de desarrollar una adicción severa o sufrir una sobredosis por los adulterantes.
Acciones de prevención en la capital del Valle
Ante este panorama, Cali mantiene activos diversos frentes de atención. El secretario Escobar destacó que el grupo de salud mental realiza campañas intensivas en colegios e instituciones educativas durante la actual administración. El objetivo es detectar el consumo a tiempo y ofrecer alternativas de tratamiento a los estudiantes.
La ciudad cuenta con los Centros de Atención Móviles de Consumo de Sustancias Psicoactivas (CAMAT). Estas unidades se desplazan por diferentes sectores para brindar apoyo directo a quienes lo necesitan. Se busca mitigar el impacto de estas nuevas drogas y frenar el avance de las sustancias sintéticas en los entornos escolares.