La noche del 21 de febrero quedará grabada en la memoria musical de Cali. Tras conocerse el fallecimiento de Willie Colón a los 75 años, la ciudad se volcó a las calles. No hubo necesidad de convocatorias oficiales ni grandes tarimas. El homenaje nació de la espontaneidad de melómanos, bailadores y ciudadanos que decidieron honrar el legado del arquitecto de la salsa urbana.
El Bulevar del Río y el emblemático Barrio Obrero se convirtieron en los puntos de encuentro principales. Allí, entre el sonido de congas e improvisaciones de trombón, la comunidad entonó los himnos que marcaron la historia del género. El tributo fue documentado minuto a minuto por los caleños en redes sociales. Las imágenes mostraron una ciudad unida por la nostalgia y el respeto hacia una figura fundamental de la Fania Records.
Un adiós al ritmo de los grandes clásicos
En el Bulevar del Río, Jacaranda lideró uno de los momentos más emotivos de la jornada. Cientos de personas corearon temas inmortales como Pedro Navaja, Idilio y Gitana. La energía del público y el talento de músicos locales transformaron el espacio público en una sala de baile al aire libre. Fue un acto orgánico que demostró el arraigo de la salsa en la identidad de Cali.
Por su parte, el Barrio Obrero mantuvo viva su tradición melómana. Los parlantes en las esquinas reprodujeron las crónicas de barrio que Colón popularizó junto a Héctor Lavoe. La comunidad recordó al artista no solo como un músico, sino como un narrador de la realidad latina. Para muchos asistentes, despedir a Willie Colón era una deuda de gratitud por su aporte a la cultura popular.
El legado de un revolucionario de la salsa
Willie Colón falleció consolidado como una leyenda tras seis décadas de carrera. Su trayectoria inició a los 15 años cuando firmó con el sello Fania. Fue el responsable de fusionar ritmos afrocaribeños con la dura narrativa del Bronx. Su sociedad con Rubén Blades dio origen a Siembra, el álbum más exitoso en la historia de la salsa.
El artista siempre reconoció el fervor del público colombiano. En sus presentaciones, solía destacar a Cali como un bastión que mantuvo vivo el género a nivel mundial. El homenaje de anoche fue la respuesta de una ciudad que se siente su heredera. Aunque el maestro haya partido, su trombón seguirá sonando en cada rincón de la ‘Sucursal del Cielo’.
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