La aparición de mesas y sombrillas en el Bulevar del Río generó un intenso debate en redes sociales. Muchos ciudadanos se preguntan si este espacio, que es de todos, se está privatizando. Sin embargo, la Alcaldía de Cali y empresarios locales aclararon que se trata de un modelo de aprovechamiento económico regulado por la ley.
Andrés Lozano, cofundador de los establecimientos Jacaranda y La Arepería, explicó que este proyecto busca cambiar la relación entre el empresario y la ciudad. Anteriormente, algunos negocios ocupaban el andén de forma gratuita y sin control. Ahora, bajo este piloto, los comerciantes deben pagar una contribución económica al Distrito para poder extender sus servicios a la mesa.
¿Cómo funciona el cobro y cuáles son los requisitos?
El uso del espacio público no es arbitrario ni permanente. La administración distrital se basa en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) y el Decreto 0955 para determinar los cobros. La tarifa se calcula según el área ocupada y el tiempo de uso, que puede ir desde un día hasta un año.
Para que un negocio pueda instalar mobiliario en la calle, debe cumplir tres requisitos estrictos:
- Uso de suelo: el local debe estar legalmente constituido y autorizado para su actividad.
- Servicio exclusivo: solo se permiten servicios a la mesa (restaurantes o cafés). No se autorizan extensiones para otros rubros, como barberías.
- Ubicación técnica: el mobiliario no puede obstruir el paso peatonal. En el Bulevar, las mesas se ubicaron sobre franjas que no dificultan el tráfico de personas.
¿A dónde va el dinero recaudado?
Una de las mayores dudas de los caleños es el destino de estos recursos. Según la administración, el dinero recolectado se dirige a un fondo específico. Este capital se utiliza exclusivamente para mantener y mejorar zonas verdes, parques y plazas en toda la ciudad. La prioridad son las comunas y corregimientos que hoy no cuentan con espacios públicos de alta calidad.
El modelo busca que Cali se asemeje a ciudades como Madrid, París o Barcelona, donde las terrazas son parte del paisaje urbano. Los empresarios defienden la iniciativa como un “regalo” para la ciudad, pues consideran que un espacio público con vida y servicios es más seguro y acogedor que un “vacío contemplativo”. Por ahora, el piloto continúa en el centro y el oeste, con la intención de que más negocios se formalicen y contribuyan al desarrollo de la capital vallecaucana.
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