Un impactante avistamiento de un oso andino fue registrado en los Farallones de Cali, este hecho se suma a las apariciones de otras especies como zorros y pumas en este importante pulmón del Valle del Cauca. Las imágenes captadas confirman que las montañas que rodean a la ciudad siguen siendo un refugio vital para la fauna silvestre.
Las autoridades ambientales instalaron unas 120 cámaras trampa en puntos estratégicos de la zona rural y urbana. Gracias a esta red de vigilancia, se logró identificar a este ejemplar, también conocido popularmente como oso de anteojos. Verlo caminar por nuestros bosques es una señal de que los ecosistemas de la región mantienen un buen estado de salud.
La presencia de este animal es fundamental para la supervivencia de los bosques andinos y subandinos. Los expertos lo llaman el “jardinero del bosque” por su capacidad para transformar el entorno a su paso.
Al moverse entre los árboles, el oso genera espacios de luz que permiten el nacimiento de nuevas plantas. Además, ayuda a dispersar semillas a grandes distancias, garantizando que el ecosistema se regenere de forma natural.
Lina Marcela Botía Muñoz, directora del Dagma, destacó la importancia de este hallazgo para el futuro de la ciudad. “Registrar al oso en nuestros predios no es un hecho menor”, explicó la funcionaria tras conocerse las pruebas del avistamiento. Según la autoridad ambiental, que el oso recupere su territorio es muy importante para la producción del agua que consumen todos los caleños. El trabajo de los guardabosques en estas zonas de reserva está dando resultados positivos para la biodiversidad local.
Cámaras ocultas para proteger la vida silvestre
El monitoreo de estas especies se realiza mediante un convenio con el Instituto Humboldt y Conservación Internacional. Las cámaras están distribuidas por diferentes pisos térmicos, desde el bosque seco hasta las zonas más frías de la cordillera. Estos dispositivos se activan con el movimiento, permitiendo observar el comportamiento de animales que suelen evitar el contacto humano.
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Este nuevo reporte de un oso de anteojos llena de esperanza a los ambientalistas y ciudadanos. Demuestra que Cali es mucho más que asfalto y que la vida silvestre está recuperando sus espacios históricos. La invitación de las autoridades es a seguir respetando estas zonas de conservación para que más especies sigan regresando a casa.