Cali es una de las principales ciudades del país donde aumentaron los homicidios y las denuncias por violencia sexual contra las mujeres.
Según datos del Observatorio para la Equidad de las Mujeres (OEM), Cali Cómo Vamos, la Fundación WWB Colombia y la Universidad Icesi, las denuncias habrían alcanzado la cifra más alta de los últimos cuatro años.
Aunque los feminicidios disminuyeron en 2025, los homicidios contra mujeres aumentaron un 11,5%, una de las cifras más altas registradas en el país.
Durante 2025 se registraron 68 homicidios de mujeres, frente a los 61 casos reportados en 2024. Cali fue la única ciudad principal del país en presentar este aumento, superando incluso la tasa nacional.
Mientras en la ciudad la tasa es de 5,6 homicidios por cada 100 mil mujeres, a nivel nacional la cifra se ubica en 3,7.
Según la Fiscalía, en 2025 se registraron cinco feminicidios, la cifra más baja en los últimos 11 años. Sin embargo, organizaciones que trabajan en la prevención de violencias contra las mujeres advierten que esta reducción no necesariamente refleja una disminución estructural de la violencia.
“Lo que solemos ver son las denuncias por feminicidios, pero lo que no vemos son una cantidad de conductas, como las tentativas de feminicidio, la violencia intrafamiliar, los delitos sexuales y las violencias económicas y patrimoniales, que construyen un terreno fértil para que existan los feminicidios. No podemos perder de vista esto porque la violencia es un fenómeno estructural y atraviesa diferentes dimensiones del universo social”, Lina Buchely, directora del Observatorio para la Equidad de las Mujeres.
Según datos del observatorio, entre el 1 de enero y el 21 de febrero de 2026 ya se habían reportado ocho homicidios de mujeres y dos feminicidios.
Además, uno de los delitos que más preocupa es el aumento de la violencia intrafamiliar y de los delitos sexuales en la ciudad.
Durante 2025 se registraron 4.516 denuncias de mujeres por violencia intrafamiliar, lo que representa el 73% del total de casos reportados.
Nueve de cada diez casos de violencia intrafamiliar tuvieron como víctimas a una mujer y, en la mayoría de los hechos, el presunto agresor fue un hombre.
En el 54% de los casos el agresor fue una expareja, cifra superior al promedio nacional, que se ubica en el 40%, según datos de Medicina Legal. Además, ocho de cada diez hechos ocurrieron dentro del hogar de las víctimas.
“Según la información de Medicina Legal, en 2025 la principal circunstancia generadora de violencia intrafamiliar contra la mujer en Cali fueron los celos, representando el 33% de los casos. La incidencia de los celos como generador de esta violencia en la ciudad fue superior al dato Nacional (27%) y la más alta entre las principales capitales. Estas cifras reflejan la necesidad de fortalecer la educación emocional, la inadecuada gestión de emociones no puede seguir impactando la integridad de las mujeres”, Danny Angarita, director de Cali Cómo Vamos.
Durante 2025 se registraron 1.139 denuncias de mujeres por presunto delito sexual en Cali, lo que representa un aumento del 18,6% frente a 2024.
Asimismo, siete de cada diez exámenes médico-legales practicados por presunto delito sexual durante 2025 correspondieron a menores de edad.
Otra de las problemáticas señaladas por los investigadores es la dependencia económica, considerada una forma de violencia.
En Colombia, el 35% de las mujeres mayores de 15 años no cuentan con ingresos propios. En Cali, la tasa de desempleo femenina se ubica en 11,8%, frente al 10,2% de los hombres.
La brecha es aún mayor en términos de ocupación: mientras la tasa de ocupación femenina alcanza el 34,6%, en los hombres llega al 71,9%.
“La situación en la ruralidad es crítica: mientras sólo 3 de cada 10 mujeres logran tener un trabajo remunerado, casi la totalidad lo hace en la informalidad. Esto implica además de ingresos inestables, la ausencia de prestaciones sociales básicas y de mecanismos de protección frente a contingencias como enfermedad, vejez o maternidad. Sin autonomía económica, las mujeres rurales quedan atrapadas en un ciclo de vulnerabilidad donde la dependencia económica se convierte en una barrera invisible, pero devastadora, para su seguridad y toma de decisiones”, Soraya Husain-Talero, directora de Investigación de la Fundación WWB Colombia.