Ante los recientes cuestionamientos ciudadanos en redes sociales, ha surgido una gran incertidumbre sobre el estado de las fuentes más tradicionales de la ciudad. Muchos caleños se preguntan por qué monumentos tan emblemáticos permanecen apagados durante varios días.
Para despejar estas dudas, en CW+ consultamos directamente a la Secretaría de Cultura sobre la realidad de estos espacios. El panorama revela que ver una fuente sin movimiento no siempre es sinónimo de abandono o daño permanente. En algunas ocasiones, esto obedece a ciclos de limpieza o mantenimiento.

Dos de los puntos que más comentarios generan son la fuente de las cascadas en la Loma de la Cruz y el Parque Panamericano. Según explicó Julián Arteaga, subsecretario de patrimonio, la primera se encuentra en un proceso preventivo por filtraciones. El funcionario fue enfático al decir que “no siempre que una fuente está apagada está dañada”.
Estas labores requieren desangrar el agua, realizar un fraguado técnico y esperar el secado total. Este ciclo puede tomar entre siete y diez días antes de ver el agua correr de nuevo.
En el caso del Parque de las Banderas, la situación fue distinta debido a las intensas lluvias de las últimas semanas. El agua alcanzó la zona de los motores, lo que llevó al equipo técnico a esperar el secado completo para evitar cortocircuitos.

“Requeríamos luego ese proceso de lluvia intensa que tuvimos en la ciudad, donde de nuevo entró el agua a la zona de motores”, explicó Arteaga. Tras las pruebas de seguridad, se confirmó que el sistema opera bien y pronto iniciará su llenado habitual.
Inversión contra el vandalismo y el descuido
Actualmente, Cali cuenta con 28 fuentes, de las cuales solo cuatro enfrentan reparaciones mayores por daños críticos o robos. La fuente Miami y la del Correo son las más afectadas tras sufrir actos de vandalismo a inicios de este año. Para contrarrestar esto, el presupuesto de mantenimiento se duplicó, alcanzando los 1.063 millones de pesos para esta vigencia. Este rubro permitiría contar con mejores equipos, como hidrolavadoras de alta potencia, y realizar al menos dos intervenciones preventivas mensuales.
Sin embargo, el factor humano sigue siendo el principal obstáculo para que estos monumentos luzcan impecables. El funcionario hizo un llamado a la cultura ciudadana, pues el arrojo de plásticos y basuras sobreesfuerza la maquinaria. “Defender el patrimonio hace parte de un ejercicio colectivo y ciudadano”, puntualizó el subsecretario ante los micrófonos de CW+.
Según señalan, el uso de las fuentes para aseo personal con jabones también acelera el deterioro del agua, esto obliga a realizar a vaciados de emergencia.