La Policía Nacional de España ejecutó la operación ‘Socavón’ en el exclusivo barrio de Arturo Soria, en Madrid. Los agentes liberaron a ocho mujeres que permanecían cautivas en condiciones deplorables. Entre las víctimas del operativo se encuentran dos ciudadanas oriundas de Cali. La Personería de la capital del Valle rechazó el hallazgo y activó de inmediato los protocolos de apoyo para las familias de las afectadas.
El grupo criminal utilizaba un lujoso chalé como fachada para ocultar su actividad ilícita. Mientras los clientes disfrutaban de comodidades en la planta superior, las mujeres vivían hacinadas en un sótano insalubre. El lugar carecía de ventilación adecuada y presentaba ventanas selladas para evitar escapes. Según los investigadores, el estrecho acceso al sótano habría impedido una evacuación segura en caso de un incendio o emergencia médica.
Un sistema de alarmas para el sometimiento
Los captores implementaron un método de control estricto y degradante contra las víctimas. Cada vez que llegaba un visitante al inmueble, una alarma sonaba en el sótano para ordenarles subir. Si alguna mujer intentaba negarse o incumplía las normas, la red aplicaba castigos físicos y multas económicas. Además, los administradores las forzaban a realizar pesadas labores de limpieza en toda la vivienda como una forma adicional de humillación.
La rentabilidad de este negocio ilegal superaba los dos millones de euros anuales. Durante las vigilancias, las autoridades registraron más de 600 movimientos de personas en apenas cuatro días de seguimiento. La operación policial terminó con la captura de seis sospechosos por delitos de trata, narcotráfico y corrupción de menores. El hallazgo de adolescentes entre las víctimas agravó considerablemente la situación jurídica de los detenidos.
Captura de los responsables y ayuda desde Cali
Una pareja, conformada por una colombiana y un ecuatoriano, dirigía el centro de explotación. Ambos ya enfrentan una medida de prisión preventiva en España tras el desmantelamiento de la red. El personero de Cali, Gerardo Mendoza, calificó el suceso como un acto que conmueve profundamente a la ciudad. El funcionario prometió redoblar la vigilancia y la prevención para evitar que más caleñas caigan en estas mafias internacionales.
La Personería de Cali gestionará ahora el posible retorno de las dos mujeres a su país de origen. Mendoza recomendó a la ciudadanía verificar siempre la legalidad de las ofertas de trabajo en el extranjero antes de viajar. Gracias a la denuncia de dos víctimas que lograron huir, la policía pudo irrumpir en el inmueble y salvar al resto del grupo. Este caso resalta la importancia de la denuncia ciudadana para frenar la trata de personas en Europa.
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