En una jornada de control político, varios concejales cuestionaron duramente la gestión del alcalde Alejandro Eder. El motivo principal son las cifras de violencia que, lejos de bajar, van en aumento. Solo en lo que va del 2026, la ciudad ya registra 267 homicidios. Además, una Semana Santa violenta con 25 muertes prendió las alarmas sobre la efectividad de las estrategias actuales.
En diálogo con CW+, los concejales coincidieron en que el problema no es la falta de dinero. La ciudad cuenta con presupuestos históricos para seguridad, pero los resultados no se ven.
La concejal María Carmen Londoño, explicó que la mayoría de las cámaras de seguridad están instaladas en los barrios más “ricos”, como Ciudad Jardín o Granada. Mientras tanto, en las comunas donde más asesinan gente, como la 13, 14 o 15, la vigilancia tecnológica es casi nula. Señaló, que de casi 2.000 cámaras que tiene Cali, más de 800 están dañadas o son tan viejas que ya no sirven.
Por su parte, el concejal Roberto Ortiz cuestionó que el alcalde parezca estar en una “burbuja”. Ortiz señaló que, mientras el mandatario celebra el turismo en redes sociales, la ciudadanía cuenta muertos. El cabildante insistió en que Cali necesita drones de alta tecnología, vehículos blindados para la Policía y un comando central moderno. “El alcalde es el jefe de la Policía y no puede seguir escudándose en el Gobierno Nacional”, aseguró.
Estrategias de seguridad en Cali que se quedaron atrás
Para el concejal Juan Felipe Murgueitio, la ciudad está retrocediendo frente a los criminales. Murgueitio advirtió que el narcotráfico está a la vuelta de la esquina, con miles de hectáreas de coca muy cerca de Cali.
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Según él, los delincuentes cambiaron su forma de actuar y la Alcaldía se quedó lenta para reaccionar. “No es falta de plata, es cómo se está gastando”, enfatizó.
El concejal Marlon Cubillos propuso medidas más drásticas. Entre sus ideas están los toques de queda sectorizados y retenes móviles en toda la ciudad.