El reciente despido masivo en la Casa de Nariño ha generado preocupación e indignación, dejando a aproximadamente 15 a 17 profesionales sin empleo justo en la época de fin de año.
Este grupo de trabajadores, que se dedicaba al servicio público, desempeñaba roles clave en el equipo de comunicaciones, ocupando posiciones como camarógrafos, productores, editores y asistentes.

La sorpresa y la falta de previo aviso en estos despidos añaden una capa de incertidumbre a la situación. Lo más alarmante es que algunos de los afectados estaban a punto de pensionarse, lo que agrava las consecuencias personales y financieras de estas decisiones.
Otro aspecto que ha llamado la atención es el despido de un trabajador que tenía un contrato por prestación de servicios. Este detalle resulta curioso, considerando la anunciada intención del actual Gobierno de poner fin a este tipo de contratos en el sector público.