La historia comenzó el martes pasado cuando un hombre denunció que fue robado. De inmediato comenzó el rastreo del equipo celular a través del sistema GPS.
La sorpresa de la víctima fue cuando la ubicación marcaba dentro del comando de la Policía Metropolitana de Bogotá. De inmediato lo puso en aviso de las autoridades.
La institución inició una investigación disciplinaria y en poco tiempo arrojó resultados: el patrullero fue acusado como el responsable de la desaparición del celular.
Ante las pruebas contundentes en su contra, el uniformado fue separado de su cargo mientras se cumple la investigación disciplinaria.
A través de un comunicado, la Policía indicó que “este Comando rechaza cualquier tipo de comportamiento que vaya en contra de la Política de Integridad Policial, y que no representa el actuar de los hombres y mujeres policías que todos los días entregan lo mejor de su humanidad al servicio de los bogotanos”.