El 2024 cerró con una alarmante cifra de 90 integrantes de la Fuerza Pública fallecidos en cumplimiento de su deber. Según el Diario el Tiempo, estos soldados, hombres y mujeres enfrentaron constantes amenazas en regiones dominadas por economías ilícitas y grupos armados ilegales. Cauca, Arauca y el Catatumbo fueron los escenarios más críticos, evidenciando la persistencia de la violencia en Colombia.
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El soldado Jaime Estiben Penna Castillo, asesinado el 27 de diciembre en Cajibío, Cauca, es uno de los últimos nombres que se suma a esta lista. Penna murió durante operaciones contra las disidencias de alias Mordisco, en una zona donde los enfrentamientos se prolongaron por más de 30 horas y se utilizaron drones con explosivos. Un día antes, en Arauca, el soldado Keyler Ruiz Hernández también perdió la vida en combate, mientras otros tres militares resultaron heridos.
Regiones bajo fuego constante
Arauca sigue siendo una de las zonas más golpeadas por la violencia. Allí, el ELN intensificó sus ataques, como el perpetrado con cilindros bomba en Puerto Jordán, que dejó tres militares muertos y 25 heridos. Este hecho generó tensiones en los diálogos de paz con el gobierno, aunque finalmente las negociaciones continuaron.
En el Catatumbo, los francotiradores del ELN cobraron la vida de varios uniformados, incluyendo al subintendente Ánderson Gómez Posada y al intendente Luis Carlos Bonilla. En otros casos, trampas explosivas dejaron a policías como Carlos Alberto Ramírez y Jaime Luis Álvarez entre las víctimas fatales.

El Valle del Cauca tampoco escapó a la violencia. En Jamundí, un ataque con moto bomba causó la muerte del patrullero Kevin Martínez Robles tras días de agonía. Este acto de terrorismo refleja la gravedad del conflicto en esta región, donde las disidencias de alias Iván Mordisco han empleado drones y explosivos para frenar las operaciones militares.
Más allá de las cifras; un tributo a los héroes caídos
Entre enero y noviembre, 425 miembros de la Fuerza Pública resultaron heridos, un incremento del 17 % respecto al mismo periodo del 2023. Estos datos reflejan la magnitud del desafío que enfrenta el país en su lucha contra los grupos armados y las economías ilegales.
Sin embargo, detrás de cada número hay historias de valentía, como la del subintendente Ánderson Gómez, cuya mascota esperó días en su cama tras su fallecimiento, o la del patrullero Kevin Martínez, quien soñaba con servir a la comunidad desde joven.
En homenaje a estos héroes, sus nombres no serán olvidados. Su sacrificio es un recordatorio del precio de la paz y la importancia de seguir luchando por un futuro libre de violencia en Colombia.
Además, ellos fueron víctimas de un conflicto que sigue siendo alimentado por economías ilícitas como el narcotráfico y la minería ilegal. A pesar de los retos, la Fuerza Pública sigue comprometida con la protección de la población. Las palabras “Honor y Gloria por Siempre” resuenan al recordar a cada uno de estos valientes que entregaron su vida por el país.