En medio de la polémica desatada por las críticas de varios altos funcionarios del Gobierno nacional hacia el presidente Gustavo Petro, el representante a la Cámara Agmeth Escaf salió en defensa del mandatario y criticó duramente a quienes cuestionaron sus decisiones.
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Escaf, del Pacto Histórico, aseguró que las críticas provienen del sector “pura sangre” de la izquierda, que según él, son los mismos creadores del “canibalismo y del fuego amigo” dentro del Gobierno. Aunque no mencionó nombres, se refirió a las críticas públicas de la vicepresidenta Francia Márquez, el director del Departamento de Prosperidad Social Gustavo Bolívar y la ministra de Ambiente Susana Muhamad.
Escaf aseguró que ha sido víctima de estos ataques
El representante a la Cámara aseguró que también ha sido víctima de esos ataques por no haber hecho parte del proyecto político de Petro desde sus inicios, y que lo consideran un “sangre sucia” del progresismo.
“Yo mismo he sido víctima del canibalismo y del fuego amigo que destruye todo lo que toca. Llevo más de tres años trabajando por el proyecto progresista del presidente Gustavo Petro y siguen los mismos “pura sangre” de siempre invalidándome y tachándome de lo peor simplemente porque les resulto “sangre sucia”. Así que entiendo y respaldo al presidente. Los iracundos que aprendan a respetar las decisiones del presidente y a tramitar mejor sus desencantos que ese espectáculo que dieron ayer fue de quinta. Dedíquense a ejecutar más y a quejarse menos. Este proyecto debe ser multicolor, no sectario”, esto dijo Escaf en su cuenta de X.
Escaf criticó duramente a los funcionarios que usaron el Consejo de Ministros televisado para criticar al presidente por sus decisiones, y solicitó su relevo. “Los iracundos que aprendan a respetar las decisiones del presidente y a tramitar mejor sus desencantos”, concluyó.
La polémica se desató después de que Petro designara a Armando Benedetti como jefe de gabinete y a Laura Sarabia como canciller, decisiones que fueron cuestionadas por varios funcionarios del Gobierno. La tensión escaló durante el Consejo de Ministros, donde se produjeron enfrentamientos verbales entre los funcionarios disidentes y el presidente.