Ante un nuevo arancel del 10% anunciado por la administración de Donald Trump, la ministra de Comercio, Cielo Rusinque, anunció que Colombia entró en fase activa de negociación para evitar que la medida afecte gravemente la economía nacional. La estrategia busca demostrarle a Estados Unidos que mantener esta imposición no solo dañaría sectores productivos en Colombia, sino también tendría un efecto adverso sobre su propia economía.
En una entrevista concedida al programa 6AM, Rusinque detalló el plan oficial para enfrentar este reto comercial. La funcionaria insistió en que Colombia no puede permitir que esta medida entre en vigencia sin una respuesta firme. El Gobierno parte de la premisa de que el tratado comercial vigente entre ambas naciones debe respetarse y ajustarse según los beneficios mutuos, no a partir de imposiciones unilaterales.
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Frenar antes que corregir, Colombia sobre negociar por aranceles
Rusinque explicó que, aunque el arancel todavía no entra en vigencia y permanece suspendido por 90 días, el país debe actuar de inmediato. “Ese 10% puede resultar muy grave para algunos sectores del mercado. Hay que analizar en qué medida puede ser reducida”, expresó. Colombia busca renegociar desde su posición como socio estratégico, resaltando los beneficios mutuos del actual tratado de libre comercio.
La ministra enfatizó que Estados Unidos ha sido el gran beneficiado del acuerdo comercial vigente desde 2012. “Nuestra balanza comercial no es deficitaria como la suya. Por eso, planteamos una revisión con argumentos sólidos y no desde la confrontación”, aseguró.
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Exponer el valor colombiano en la economía estadounidense
Una parte fundamental de la estrategia consiste en evidenciar el papel que juegan las exportaciones colombianas en sectores críticos para EE. UU. La ministra destacó el caso del aluminio y el acero, productos que Colombia exporta como partes fundamentales de puertas y ventanas utilizadas en la construcción estadounidense.
“Les expusimos el sector de la construcción, pues el gravamen del 25% para el acero y el aluminio, tiene un efecto negativo en la construcción estadounidense. Y nosotros exportamos artículos como ventanas de aluminio y puertas. Por lo que se volverían más caras para los consumidores”, dijo la ministra.
La situación abrió un nuevo frente dentro del país. Algunos gremios empresariales, preocupados por el impacto de los aranceles, han manifestado su intención de negociar directamente con Estados Unidos, sin pasar por el Gobierno. Esta postura ha generado fricción con la administración de Gustavo Petro.
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Soberanía y autonomía frente a las potencias
China, principal ‘enemigo’ de EE.UU., ha mostrado interés en un acercamiento comercial con Colombia. Frente a esto, Rusinque fue clara: “Nadie puede dictarnos con quién debemos comerciar. Colombia es un país soberano y tomará decisiones según sus intereses”.
La ministra agregó que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) está trabajando en un bloque regional para fortalecer relaciones con el país asiático. “El comercio con China es inevitable y muy beneficioso para América Latina”, aseguró.