La discusión por el salario mínimo de 2026 ya empezó a tomar forma, incluso antes de que se instale la mesa oficial. Fedesarrollo, propone un aumento cercano al 7%, que argumentan, busca proteger el bolsillo de los trabajadores sin encender de nuevo la inflación. La cifra compite con la idea del Gobierno de impulsar un ajuste del 11%, lo que abre el debate sobre esta decisión que impactará directamente a los 3.7 millones de colombianos que viven con el salario base.
Aunque las posiciones oficiales se presentarán desde el 1 de diciembre, Fedesarrollo ya movió el tablero. Su equipo económico insiste en que la economía aún no muestra señales sólidas de recuperación y que la inflación dejó de caer, un comportamiento que preocupa porque limita la capacidad de compra y frena el consumo.

Fedesarrollo plantea un aumento entre el 6% y el 7%. Ese rango surge por varios motivos, entre ellos: una inflación esperada cercana al 5%, una productividad laboral casi plana y la necesidad de evitar un salto en los precios que termine anulando cualquier mejora salarial.
Con un ajuste del 7%, el salario básico pasaría de $1.423.500 a $1.523.145. El auxilio de transporte subiría a $214.000. La remuneración total mensual quedaría en $1.737.145. Para muchas familias, eso significa un alivio moderado, sin embargo con cuestionamientos.
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La propuesta del Gobierno es un aumento del 11% llevaría el total a $1.802.085, lo que suena más atractivo a primera vista. Pero según Fedesarrollo, un incremento tan alto podría agravar las presiones inflacionarias de 2026.
Por qué un aumento alto podría ser riesgoso
Entre lo posibles motivos que plantean, están que un ajuste en doble dígito podría elevar los costos de contratación para miles de empresas, sobre todo para las pequeñas y medianas, que tienen márgenes reducidos y dependen de mano de obra intensiva. Cuando los costos suben tan rápido, muchos negocios los trasladan a los precios finales. Ese efecto termina golpeando el bolsillo de los mismos trabajadores a los que se intenta beneficiar.
Fedesarrollo insiste en que un aumento moderado permitiría mantener una ruta estable y evitar otro ciclo de precios al alza. También advierten que un incremento muy amplio puede frenar la formalidad, un problema que ya afecta a millones de trabajadores.
Gremios, sindicatos y Gobierno llegan con posturas alejadas
El debate no se mueve solo en el terreno técnico. También hay presiones políticas y laborales. Se conoció que la CUT pedirá un aumento mínimo del 10%. Los empresarios, en cambio, ven difícil llegar a un acuerdo.
Desde Acopi, expresaron en dialogo con Blu Radio que un incremento superior al 7% golpeará la inflación y complicará el empleo formal. El gremio también criticó que el Gobierno haya dado señales anticipadas sobre el porcentaje que respaldaría, lo que, según ellos, dificulta el proceso de concertación.
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La mesa de negociación se instalará el 1 de diciembre, pero las discusiones fuertes arrancarán el 12. Participarán los principales gremios, las centrales de trabajadores, representantes de pensionados, el Ministerio de Trabajo y, como técnicos, entidades como Planeación Nacional y el Banco de la República.
La decisión final marcará el ritmo económico del próximo año. Un aumento moderado protege la estabilidad, pero genera inquietud entre los hogares que sienten que el dinero ya no alcanza. Un incremento alto puede mejorar el ingreso inmediato, pero también abrir la puerta a nuevos ciclos de precios que terminen debilitando ese mismo salario.