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La ‘Guerra de los Drones’ cobra una nueva vida civil en el Cauca

El Valle del Cauca regulará el espacio aéreo ante la amenaza de drones.

La muerte de una ciudadana ecuatoriana tras un ataque con explosivos lanzados desde un dron contra la estación de Policía de Suárez, Cauca, ha confirmado el peor escenario para la seguridad nacional: la sofisticación tecnológica de los grupos armados ilegales ha superado la capacidad de respuesta convencional.

Este hecho trágico no solo enluta al suroccidente, sino que es un contraste de la respuesta institucional en el Valle del Cauca, donde la Gobernación anunció medidas restrictivas inmediatas a través del COPAT (Comité de Prevención y Anticipación al Terrorismo).

De la vigilancia al ‘Kamikaze’

Inteligencia militar confirma que las disidencias, especialmente el Estado Mayor Central, han dado un salto cualitativo: ya no solo usan drones comerciales para soltar cargas por gravedad. Ahora implementan tecnología FPV (First Person View), la misma que ha definido la guerra entre Ucrania y Rusia.

  • ¿Qué son?: drones de alta velocidad, pilotados con gafas de realidad virtual, que permiten maniobras precisas para ingresar por lugares estrechos o impactar objetivos móviles.
  • El peligro: a diferencia de los drones estándar, los FPV son difíciles de inhibir con frecuencias convencionales y su bajo costo (menos de 500 dólares) permite ataques de saturación (“enjambres”), convirtiéndolos en misiles guiados artesanales pero letales.

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La respuesta del Valle del Cauca

Ante este espejo de violencia en el Cauca, la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, activó esta semana el COPAT. La mandataria reconoció el vacío regulatorio nacional y anunció un decreto departamental pionero para blindar el espacio aéreo de Cali y Jamundí.

“Ese decreto ya está listo… No cualquier persona podrá volar un dron. Quien lo haga sin requisitos tendrá sanción, multa y se expondrá a que el aparato sea derribado”, advirtió la Gobernadora.

Esta medida busca llenar el vacío dejado por la normativa de la Aeronáutica Civil (RAC 100), que está diseñada para la seguridad operacional civil y no para el control del orden público. El Valle busca así evitar que la tecnología que hoy cobra vidas en Suárez se replique impunemente en las zonas urbanas de Cali y el departamento.

El reto nacional

Expertos señalan que la medida del Valle es un primer paso necesario, pero advierten que Colombia requiere una legislación de seguridad nacional que controle la importación de componentes (motores, transmisores de video) que hoy entran al país como juguetes, pero terminan siendo armas de guerra.

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