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Las razones por las que Colombia es visto como “aliado histórico” de Estados Unidos

Estados Unidos es considerado el principal socio comercial de Colombia desde hace más de una década.

Cuando desde Washington o Bogotá se habla de Colombia como un “aliado histórico” de Estados Unidos, la frase no surge de una coyuntura reciente ni de un solo gobierno. Tiene raíces que se han construido durante más de dos siglos y que hoy siguen influyendo en decisiones políticas, económicas y de seguridad que afectan directamente a la región.

Según información histórica del Departamento de Estado de Estados Unidos, las relaciones diplomáticas entre ambos países se establecieron en 1822, poco después de la independencia colombiana. Desde entonces, Colombia ha mantenido vínculos constantes con Washington, incluso en etapas de alta inestabilidad regional.

Ese largo historial explica por qué Colombia es considerada una de las democracias más antiguas de América Latina y un socio clave para Estados Unidos en el hemisferio occidental, como lo señala la propia diplomacia estadounidense en sus documentos oficiales.

Durante décadas, la relación se ha sostenido en tres ejes principales: seguridad, cooperación económica y apoyo institucional. Según señala el gobierno norteamericano, estos pilares se fortalecieron de forma notable a partir del año 2000, cuando ambos gobiernos pusieron en marcha el Plan Colombia, el cual también tuvo distintos cuestionamientos desde distintos sectores.

Seguridad, drogas y un punto de inflexión

De acuerdo con la Comisión de la Verdad, el Plan Colombia marcó un antes y un después en la relación bilateral. Estados Unidos aprobó un paquete de ayuda cercano a los 1.300 millones de dólares, enfocado en gran parte en el fortalecimiento de la Fuerza Pública y la lucha contra el narcotráfico.

El objetivo inicial era combatir las drogas, pero con el paso del tiempo la cooperación se extendió al conflicto armado interno. Esa estrategia debilitó de forma considerable a las FARC y abrió el camino para un eventual proceso de paz, como lo han documentado análisis de BBC Mundo y organismos especializados como WOLA.

Sin embargo, ese apoyo también dejó consecuencias, Informes citados por BBC advierten que el narcotráfico no desapareció, sino que mutó, mientras se registraron impactos en derechos humanos, desplazamiento forzado y nuevas economías ilegales.

Aún así, Washington mantuvo su respaldo a Colombia como socio estratégico en seguridad, algo que se consolidó durante los gobiernos de Barack Obama y Juan Manuel Santos, cuando Estados Unidos acompañó de manera activa la negociación y posterior implementación del acuerdo de paz firmado en 2016.

Un aliado clave en la región

Según destaca el diario El País de España, Washington ve a Bogotá como un actor fundamental frente a la crisis venezolana, debido a una frontera compartida de más de 2.200 kilómetros y a la acogida de millones de migrantes.

El Departamento de Estado de EE. UU. señala que ha destinado cientos de millones de dólares para apoyar a Colombia en la atención de la migración venezolana y en los esfuerzos diplomáticos regionales para promover salidas democráticas en ese país.

Esa posición geográfica y política explica por qué Estados Unidos considera a Colombia una pieza fundamental de su estrategia en América Latina, independientemente de quién esté en la Casa Blanca o en la Casa de Nariño.

Comercio, inversión y estatus especial

Según cifras del Dane, hasta octubre del 2025, Estados Unidos era el principal socio comercial de Colombia. El diario La República señaló que las exportaciones registraron US$12.411 millones. El Tratado de Libre Comercio vigente desde 2012 impulsó exportaciones, inversiones y generación de empleo en ambos países.

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En 2022, Colombia recibió además el estatus de aliado estratégico preferencial no miembro de la OTAN. En su momento, la Cancillería colombiana explicó que este reconocimiento no tiene que ver solo con el ámbito militar, sino que abarca cooperación en educación, desarrollo rural, democracia, migración y cambio climático.

Pese a su solidez, la relación no está exenta de tensiones, diferencias sobre políticas antidrogas, medio ambiente o enfoque de seguridad han hecho parte de los choque recientes.

Por eso, cuando se habla de Colombia como aliado histórico de Estados Unidos, no se trata únicamente de una frase simbólica. Es el resultado de una relación compleja, con luces y sombras, que sigue influyendo en la política, la economía y la seguridad del país.