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Brasil y Colombia rechazan intervención en Venezuela y coordinan envío de ayuda humanitaria

Lula da Silva y Gustavo Petro califican de "precedente peligroso" el uso de la fuerza en el vecino país.

En una acción diplomática conjunta, los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Colombia, Gustavo Petro, reafirmaron su rechazo categórico al uso de la fuerza militar en Venezuela. Tras una conversación telefónica sostenida en las últimas horas, ambos mandatarios emitieron un pronunciamiento en el que califican los eventos recientes —incluyendo los bombardeos del pasado 3 de enero— como una violación directa a la soberanía venezolana y al derecho internacional.

La postura de los dos países sudamericanos busca frenar la escalada bélica y consolidar un bloque regional que presione por una resolución pacífica, basada en el respeto a la voluntad popular y la negociación diplomática.

Insumos médicos para mitigar el impacto de los bombardeos

Como parte de esta cooperación, el presidente Lula confirmó el envío inmediato de 40 toneladas de insumos y medicamentos a territorio venezolano. Este cargamento forma parte de un contingente total de 300 toneladas recolectadas por Brasil para atender la emergencia sanitaria.

La urgencia del envío radica en reponer el inventario de productos esenciales y soluciones de diálisis, luego de que el principal centro de abastecimiento de estos insumos fuera alcanzado por los bombardeos del 3 de enero. Esta asistencia busca evitar una crisis humanitaria mayor para pacientes con enfermedades crónicas que dependen de estos tratamientos vitales.

Puntos clave de la alianza Bogotá-Brasilia

Durante el diálogo, los presidentes coincidieron en cuatro ejes fundamentales para la estabilidad regional:

  • Respeto a la soberanía: denunciaron que el uso de la fuerza contra un país suramericano sienta un precedente peligroso para la paz y el orden internacional.
  • Vías pacíficas: reiteraron que la crisis debe resolverse exclusivamente mediante el diálogo y el cumplimiento de la Carta de las Naciones Unidas.
  • Gesto humanitario: celebraron el anuncio de la Asamblea Nacional de Venezuela sobre la liberación de presos nacionales y extranjeros, interpretándolo como un paso hacia la desescalada.
  • Cooperación fronteriza: Brasil y Colombia, como países limítrofes, acordaron mantener una vigilancia permanente y coordinada para asegurar la estabilidad en sus extensas fronteras.

El eje diplomático frente a Washington

Este pronunciamiento ocurre de forma paralela a los recientes acercamientos entre el gobierno de Gustavo Petro y la administración de Donald Trump. Mientras Colombia mantiene un canal abierto con la Casa Blanca, su alianza con Brasil actúa como un contrapeso que prioriza la autonomía regional frente a intervenciones externas.

La coordinación entre Petro y Lula refuerza la idea de una “salida suramericana”, evitando que el conflicto venezolano se transforme en una conflagración continental. Se espera que la próxima visita de Delcy Rodríguez a Bogotá sea el escenario donde se formalicen estos mecanismos de mediación respaldados por Brasil.

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