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La reconfiguración de la frontera tras la captura de Maduro

Con la Captura de Maduro la frontera colombo venezolana se convierte en un lugar crítico por el dominio de grupos ilegales

Luego de la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos el sábado 03 de enero en horas de la madrugada, el Gobierno colombiano decidió reforzar la frontera con Venezuela con 30 mil soldados. Así lo confirmó ese mismo día la directora del Dapre, Angie Rodríguez, tras un consejo de seguridad realizado en el puente fronterizo Francisco de Paula Santander, conocido como Tienditas.

Colombia y Venezuela comparten más de 2.200 kilómetros de frontera terrestre, la más extensa para ambos países. Esta se extiende desde Castilletes, en la Alta Guajira, hasta La Guadalupe, en Guainía, donde también converge con Brasil.

Durante la rueda de prensa, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, aclaró que la militarización no responde a una amenaza de Estados Unidos, sino al accionar del “crimen organizado trasnacional”. “La amenaza de Colombia no son las naciones, es el crimen que intenta llevar ese veneno (cocaína) a los países consumidores y desestabilizar la región”.

Aunque el despliegue militar podría interpretarse como una respuesta ante un eventual ataque del ELN (principal grupo armado que domina la frontera), en realidad hace parte de una estrategia del Gobierno Nacional para debilitar a esta guerrilla en los municipios fronterizos.

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El poder del ELN en la frontera

Desde que Nicolás Maduro llegó al poder en Venezuela, el ELN ha incrementado su presencia y control en el vecino país. Mientras en Colombia actúa como un grupo insurgente contra el Estado, en territorio venezolano cumple funciones propias de una estructura paramilitar, defendiendo al chavismo y ejerciendo control social en amplias zonas.

Su poder se extiende a lo largo de la frontera colombo-venezolana. De acuerdo con la ONG internacional Insight Crime, allí operan tres frentes de guerra del ELN (norte, nororiental y oriental), cuyas economías criminales incluyen narcotráfico, extorsión, contrabando, minería ilegal y tráfico de armas.

Desde estos territorios, el ELN ha convertido varios municipios fronterizos en espacios bajo su propio control, donde impone normas y castigos, extendiendo su influencia incluso dentro de Venezuela. “Venezuela ha sido como un santuario para los líderes de esta organización”, señaló la exviceministra de Defensa Daniela Gómez.

El respaldo del régimen chavista ha sido determinante para que esta guerrilla consolide su dominio en la zona, convirtiendo a Venezuela en una de las principales rutas para sacar cocaína producida en Colombia hacia Europa y Norteamérica. Así, la relación entre el ELN y el gobierno venezolano se configura como un intercambio de protección a cambio de permisividad para el comercio ilegal.

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Otros actores armados y el futuro de la frontera

Aunque el ELN es el grupo con mayor poder, no es el único que opera en la frontera. En la zona también tienen presencia el Clan del Golfo, Los Rastrojos, el Tren de Aragua y las disidencias de las Farc. Estas dos últimas organizaciones cuentan, además, con protección y colaboración del régimen chavista.

La coexistencia de estos grupos ha generado un conflicto permanente por el control de corredores estratégicos, claves para el tráfico de drogas, armas y contrabando.

El panorama se torna aún más incierto tras las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien afirmó que el régimen chavista estaría colaborando con su país. Para la exviceministra Gómez, esta eventual cooperación “puede significar que deje de estrechar lazos con el ELN y las disidencias de las Farc. Lo cual debilitaría el poder de estos dos grupos”.

De darse ese escenario, las estructuras armadas podrían replegarse a sus zonas históricas, como Catatumbo y Arauca. “Esto intensificará la disputa por el control de las economías ilícitas contra otros grupos, como el Frente 33 o la columna Jaime Martínez, aumentando la violencia, el desplazamiento y el secuestro en estas áreas estratégicas”, advirtió Iván Carvajal, experto en seguridad.

La estrategia del Gobierno colombiano

“Hay una orden de atacar con toda dureza al ELN en la frontera, porque la retaguardia que tenía allá en Venezuela (Maduro) ya no la tiene”, afirmó el ministro del Interior, Armando Benedetti, a medios de comunicación.

El despliegue de 30 mil soldados parece responder más a una prevención ante un posible contraataque del ELN y otros grupos afines al chavismo, tras la captura de Maduro. El Gobierno Nacional ha señalado de manera escueta que busca aprovechar la debilidad que este hecho pudo generar en las estructuras ilegales para capturar a sus principales cabecillas, muchos de los cuales se habían refugiado durante años en Venezuela.

Por ahora, el panorama sigue siendo incierto. Aunque Maduro fue capturado, el chavismo continúa en el poder, lo que mantiene vigentes varias de estas alianzas. En este contexto, alias Iván Mordisco, jefe de las disidencias de las Farc, hizo un llamado a los grupos armados ilegales para enfrentar lo que denominan “una agresión imperialista”.

El control territorial en la frontera (por parte del ELN, las disidencias, el Tren de Aragua y otras estructuras) dependerá en gran medida de las decisiones que adopte Delcy Rodríguez, actual presidenta de Venezuela.

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