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El retorno seguro de la humanidad: El desafío técnico de la cartagenera Lili Villarreal en la NASA

Lidera el rescate de los astronautas de Artemis II en mar abierto.

Mientras el cohete SLS concentra las miradas en su fase de ascenso, una ingeniera nacida en el barrio Bocagrande de Cartagena coordina el momento en que la gloria tecnológica se encuentra con la hostilidad del océano. Liliana “Lili” Villarreal Ibarra ostenta uno de los cargos de mayor presión operativa en la NASA: Directora de Aterrizaje y Recuperación. Su labor es el “seguro de vida” de la misión Artemis II.

Si el despegue es un despliegue de fuerza bruta, el amerizaje (el impacto de la cápsula contra el mar) es una coreografía de altísima complejidad donde el liderazgo de esta colombiana es el factor determinante entre el éxito y la tragedia.

El contexto de la misión: Un hito después de 50 años

Para dimensionar el rol de Villarreal, hay que entender qué se está jugando la humanidad con Artemis II. Esta es la primera misión tripulada del programa que busca establecer una base permanente en la Luna.

  • La tripulación: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch (quien será la primera mujer en la Luna) y Jeremy Hansen.
  • El trayecto: tras despegar de Florida, la nave Orion realizará un sobrevuelo lunar, llegando más lejos de lo que cualquier ser humano ha viajado en la historia.
  • El riesgo: a diferencia de las misiones a la Estación Espacial Internacional (que está a 400 km), Artemis II regresa desde el espacio profundo a velocidades cercanas a los 40.000 km/h, generando temperaturas de 2.800 °C en el escudo térmico.

Ingeniería de supervivencia: La responsabilidad de Villarreal

El rol de Villarreal comienza cuando la cápsula Orion reingresa a la atmósfera a velocidades hipersónicas y termina solo cuando el último astronauta es extraído de la escotilla. Su misión no es solo logística; es una operación de ingeniería de respuesta inmediata ante riesgos invisibles.

Como Directora de Recuperación, Villarreal lidera un equipo de élite que integra a la Marina de los EE. UU., buzos especialistas y médicos aeroespaciales. Su gestión técnica se enfoca en tres frentes críticos:

  • Neutralización de materiales peligrosos: la cápsula llega con temperaturas extremas y posibles residuos de gases tóxicos (hidracina) del sistema de propulsión. El equipo de Villarreal debe “limpiar” la zona antes de que los rescatistas se acerquen.
  • Estabilización de la tripulación: tras 10 días en microgravedad, el cuerpo de los astronautas es extremadamente frágil. Villarreal supervisa una extracción diseñada para evitar lesiones tras el fuerte impacto contra el agua.
  • Gestión de contingencias: su equipo ensaya protocolos para aterrizajes nocturnos, fallos en paracaídas o amerizajes fuera del área prevista en el Océano Pacífico.

De Bocagrande a la élite aeroespacial

La trayectoria de Lili Villarreal es el reflejo de la excelencia de la diáspora científica colombiana. Emigró a los 10 años, pero sus raíces caribeñas siguen presentes en su enfoque disciplinado. Con 17 años en la NASA, Villarreal pasó de trabajar en la Estación Espacial Internacional a ser la subdirectora de flujo de Artemis I.

Esa experiencia fue su “bautismo de fuego” técnico. En Artemis I integró los sistemas del cohete; ahora, en Artemis II, la responsabilidad escala a la protección de vidas humanas. Es la primera vez en más de 50 años que una misión tripulada regresa de la órbita lunar, y el protocolo de bienvenida ha sido diseñado bajo su mando.

Un éxito que se mide en el mar

La misión de Artemis II no se considera exitosa cuando la nave rodea la Luna, sino cuando la cápsula flota estable y la tripulación pisa la cubierta del buque de rescate. Villarreal ha liderado simulacros exhaustivos, coordinando barcos de guerra y helicópteros para que cada segundo cuente.

Para la ciencia nacional, Lili Villarreal es la prueba de que el talento colombiano es el pilar de seguridad que permitirá a la humanidad, eventualmente, pisar Marte. Su nombre queda grabado no solo en la historia de Cartagena, sino en los manuales de procedimientos que definen el futuro de la exploración espacial profunda.

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