El pasado 3 de enero, el gobierno de Donald Trump bombardeó Venezuela y capturó al líder del régimen de ese país, Nicolás Maduro. Por este precedente, la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, pidió al gobierno de Gustavo Petro reforzar la seguridad y mitigar afectaciones en el suroccidente del país. En esta zona operan grupos armados ilegales con influencia en la frontera con Venezuela.
Según expertos consultados por CW+ Noticias, la situación en Venezuela reconfigurará el crimen en el país, algo que afectará de cierta manera al Pacífico. Sin embargo, también se prevé que los impactos sean mínimos y marginales en esta zona del país. Entretanto, las autoridades locales aúnan esfuerzos por fortalecer la seguridad, así como las políticas migratorias para acoger a venezolanos que sigan arribando a la región.
Más contexto: La reconfiguración de la frontera tras la captura de Maduro.
Los efectos en seguridad de la frontera con Venezuela
Colombia comparte más de 2 kilómetros de frontera con Venezuela. Además de una larga historia en común, esta abarca problemáticas como el contrabando, la mafia y el control de grupos armados ilegales como el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Además, a diario, circulan unos 20 mil migrantes venezolanos a diario, según cifras de Migración Colombia.
Como reportó CW+ en esta nota, la captura de Nicolás Maduro y la injerencia de Estados Unidos en los asuntos políticos, comerciales y de seguridad traerá consecuencias para esta frontera. Con Maduro, el ELN ha incrementado su presencia y control ahí, pues aunque en Colombia funciona como una guerrilla, en Venezuela cumple funciones propias de una estructura paramilitar. Así lo reseñan InSight Crime e investigaciones del Departamento de Estado de EE. UU.
Según explicó a CW+ Iván Carvajal, experto en seguridad, los efectos en el país se consolidarán en tres ejes: hipermilitarización del mercado negro tras la entrega de armas a civiles y colectivos por parte del régimen chavista; mutación y diversificación de economías ilegales; internacionalización de las mafias y aumento de delitos de alto impacto como homicidios, secuestro, reclutamiento y terrorismo.
El traslado de esos efectos al suroccidente: las rutas y el crimen
“Sin duda, la situación en Venezuela puede afectar el suroccidente colombiano. La mayor parte de las rutas van por Ecuador y el Pacífico hacia Centroamérica o Suramérica para después ir a África, Asia, Europa y Estados Unidos”, explica Daniela Gómez, exviceministra de Defensa e investigadora en Pares. Según ella, la mayor afectación se verá en las rutas de contrabando y de mercancía ilegal que atraviesan esta zona del país.
En el suroccidente del país hacen presencia diferentes grupos armados ilegales como la Coordinadora Nacional del Ejército Bolivariano, el Nuevo Estado Mayor Central, el Frente 57, el ELN, Comuneros del Sur —disidencia del ELN— y el Ejército Gaitanista de Colombia, conocido como el Clan del Golfo. Estos se disputan el control territorial y de economías como el narcotráfico y la minería ilegal, particularmente el negocio alrededor del oro.
Para Gómez, la afectación de estas rutas también hará que la economía de estos grupos armados se vea impactada. Particularmente la del ELN, ya que tiene operación binacional con Venezuela. Además del control de economías ilegales, una muestra de la influencia que tiene el ELN en el suroccidente se refleja en el Chocó, departamento que se ha paralizado por varios paros armados.
Gómez explica que al verse afectada la economía ilegal, habrá una mayor necesidad de conseguir recursos por su parte, por lo que buscarán otros negocios o se reconfigurarán alrededor de varios delitos. Este punto coincide con la visión expuesta por el experto Iván Carvajal, quien señala que el crimen mutará.
“Lo que vamos a ver son organizaciones criminales que mutan, que se reorganizan, que van a buscar nuevos mercados”, dice Carvajal. Algo asemejado a lo que ocurrió con el Clan del Golfo en regiones como el Darién, en donde el negocio consistía en llevar a migrantes desde el Valle y Necoclí hacia EE. UU. y México, pero luego de la ralentización de procesos de asilo, empezaron a cobrar por devolver el tránsito hacia Venezuela, Ecuador o África.
El vacío en la seguridad interna del suroccidente
El Ministerio de Defensa desplegó 30 mil soldados hacia la frontera con Venezuela tras la captura de Maduro y la intervención de EE. UU. tras orden del presidente Petro. Fue la respuesta articulada del gobierno para atender la seguridad del país, así como el flujo migratorio por la frontera que, hasta la fecha, ha mantenido su tránsito con normalidad según Migración Colombia. Hasta el 13 de enero, se presentaron 49 mil entradas y 48 mil salidas.
Ese despliegue, según Carvajal, ocasiona un vacío en la seguridad interna del país. “La noticia lo que hace es persuadir un poco y calar la opinión pública. Pero al interior de la operatividad del Ejército, ellos se debilitan de esa forma. Primero es el Catatumbo, luego los trasladan al Cauca, a Nariño, Caquetá y así”, dice. Sin embargo, para la exviceministra Gómez no habrá mayor impacto en la seguridad interna, aunque esto, según dice, se sabría con mayor precisión al conocer de dónde salen los soldados desplegados en la frontera.
Aquí, también se atraviesa el suroccidente, en donde hay operaciones clave que se concentran en Cauca y Jamundí. En Cauca, está la Operación Perseo que busca recuperar el control de El Plateado. Y en Jamundí, la Operación Xamundí. El pasado 14 de enero, la gobernadora Dilian F. Toro anunció que ya hay lote para construir el Batallón de Alta Montaña, que costará entre 7.800 y 8 mil millones.
Carvajal señala que estas operaciones podrían verse afectadas. Como explica, la estructura Jaime Martínez (disidencias de las extintas Farc) podría incrementar su conflictividad. Actualmente, pelea contra el Ejército y la Segunda Marquetalia; con el repliegue, se le sumará un tercer frente de guerra contra el ELN, que intentará recuperar territorios, aumentando los combates en zonas como El Plateado.
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