La guerra en Colombia ha cruzado una nueva frontera tecnológica. Tras el devastador ataque del ELN contra un batallón en el Cesar en diciembre pasado, el presidente Gustavo Petro dio un giro radical a la estrategia de seguridad. El resultado es el Proyecto Escudo Nacional Antidrones, una iniciativa sin precedentes en América Latina que busca neutralizar la creciente amenaza de aeronaves no tripuladas utilizadas por grupos ilegales.
Este ambicioso plan surge en un contexto crítico. Entre abril de 2024 y finales de 2025, el Ejército Nacional contabilizó 393 ataques con drones. En estos eventos, las guerrillas adaptan artefactos comerciales comprados por internet para soltar explosivos sobre tropas y población civil. Según el mandatario, la ventaja aérea que antes ostentaba el Estado ahora está en disputa con el narcotráfico y la insurgencia.
El Suroccidente: el epicentro de la “guerra de drones”
Aunque el proyecto tiene alcance nacional, la urgencia también se concentra en departamentos como Cauca, Valle del Cauca y Nariño. En estas regiones, facciones como el Estado Mayor Central (disidencias de las Farc) han perfeccionado el uso de drones para vigilar movimientos militares y atacar estaciones de policía.
- En el Cauca: municipios como Argelia y El Plateado han sido blanco constante de bombardeos desde drones. Las disidencias utilizan estos equipos para compensar la falta de artillería pesada.
- En el Valle: la presión en zonas rurales de Jamundí y el Cañón del Micay ha obligado a la Fuerza Pública a desplegar inhibidores de señal portátiles. Sin embargo, estos equipos resultan insuficientes ante la magnitud del despliegue criminal.
- La mutación del conflicto: los analistas comparan el impacto actual de los drones con el que tuvieron los cilindros bomba en los años 90. Son armas baratas, fáciles de operar y difíciles de detectar por los radares convencionales.
¿Cómo funcionará el escudo nacional?
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, definió la estrategia como la más audaz en la historia del país. El sistema funcionará como una red de múltiples capas que incluye:
- Sensores y radares: capaces de detectar objetos de tamaño pequeño a baja altura.
- Inhibidores de radiofrecuencia: para bloquear la señal entre el piloto y el dron, obligando al aparato a aterrizar o regresar a su punto de origen.
- Neutralización física: tecnologías de “hard kill” para derribar drones que representen una amenaza inminente para infraestructura crítica.
El escudo priorizará la protección de refinerías, bases militares, la Casa de Nariño y puntos estratégicos de control fronterizo. No obstante, expertos en seguridad plantean dudas sobre la efectividad de esta tecnología en geografías selváticas como el Amazonas o el Catatumbo, donde la señal satelital y la visibilidad son limitadas.
Dudas sobre la inversión y la obsolescencia
A pesar de la necesidad de modernización, el costo del proyecto genera debate. Algunos analistas advierten que una inversión de US$1.680 millones podría quedar obsoleta rápidamente debido a la velocidad con la que evoluciona la tecnología civil. Mientras el Estado adquiere equipos costosos, los grupos armados simplemente compran modelos nuevos en plataformas digitales y los modifican con tutoriales sencillos.
Este fortalecimiento militar, que incluye también la compra de 17 aviones de combate Gripen, marca el tramo final del mandato de Petro. El presidente, que inició con una bandera de “Paz Total”, cierra su gestión con un enfoque de confrontación tecnológica. La efectividad de este escudo será un tema central en la agenda pública de cara a las elecciones de mayo, donde la seguridad vuelve a ser la principal preocupación de los colombianos.
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