La inhabilitación de Daniel Quintero ha dejado al movimiento Independientes en un limbo estratégico. La Registraduría Nacional fue tajante: el exalcalde no puede ser candidato por doble militancia. Ante este vacío, la figura de Diana Osorio ha pasado de ser un rumor a una posibilidad real, aunque cargada de matices y dudas jurídicas.
A diferencia de las versiones que circulaban, no existe un aval oficial para Osorio por parte del Partido del Trabajo de Colombia (PTC), colectividad que ya respalda a Camilo Romero. Lo que existe es una “invitación” que la propia Osorio mencionó haber recibido de sectores progresistas para representar al “Quinterismo”. No obstante, la exgestora social ha sido cautelosa y aún no oficializa su participación, pues su prioridad sigue siendo la defensa jurídica de su esposo.
La narrativa del “Plan A” y los riesgos del “cuerpo ajeno”
Daniel Quintero ha intentado suavizar el impacto del veto afirmando que Diana Osorio “siempre fue el plan A”. Sin embargo, esta es una táctica para transferir su capital político a una figura que no tenga las tachas legales que él acumuló. El desafío para Osorio es doble:
- Legitimidad propia: debe demostrar que su candidatura tiene una base técnica y no es solo una extensión de la figura de su esposo para evadir inhabilidades.
- El fantasma de la doble militancia: si Osorio decide inscribirse por una colectividad distinta a la de Quintero (como el PT o el PTC), podría enfrentar demandas similares a las que sacaron al exalcalde del juego, dependiendo de sus vínculos previos con el Pacto Histórico.
¿Qué estamos perdiendo de vista?
Más allá de los nombres, el verdadero foco está en el Consejo Nacional Electoral (CNE). Mañana, 29 de enero, el tribunal decidirá si aplica el mismo rasero de Quintero a otros candidatos como Iván Cepeda.
Si el CNE tumba la candidatura de Cepeda, la izquierda se quedaría sin su “fuerte” electoral. En ese vacío absoluto de liderazgo, una figura como Diana Osorio —con su perfil académico y su discurso sobre la “Cuarta Revolución Industrial”— podría pasar de ser una candidata de emergencia a la única opción de supervivencia para los sectores más radicales del petrismo.
Propuestas: más tecnología, menos burocracia
Aunque no ha lanzado una campaña formal, Osorio ya marca territorio con ideas disruptivas. Su propuesta de eliminar las notarías mediante el uso de inteligencia artificial busca captar al votante joven y urbano. Ella argumenta que estas instituciones son “obstáculos medievales” que la tecnología actual puede resolver de forma más transparente y económica.
Por ahora, el “Quinterismo” juega al desgaste. No habrá un anuncio oficial de Osorio mientras Daniel Quintero crea que tiene una mínima oportunidad jurídica. La espera no es solo por estrategia, sino por la necesidad de asegurar que, si Diana Osorio decide lanzarse, no corra con la misma suerte judicial que su esposo.
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