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“No hay asomo de investigación en mi contra”: la defensa de Andrés Pastrana ante los archivos Epstein

El expresidente niega nexos criminales y anuncia acciones legales.

La reciente desclasificación de 3,3 millones de folios por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos ha sacudido el panorama político colombiano. En este vasto expediente sobre la red de pederastia de Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell, el nombre del expresidente Andrés Pastrana Arango aparece mencionado en 37 ocasiones. Esta es la tercera vez que el exmandatario se ve salpicado por el caso, tras las filtraciones de 2019 y 2025. Los nuevos documentos incluyen correos electrónicos, registros de traslados y testimonios que sugieren una cercanía social mucho más estrecha de lo que se conocía previamente. No obstante, Pastrana asegura que su relación fue estrictamente diplomática y que nunca tuvo conocimiento de las actividades ilícitas del magnate.

Los pilares de su defensa jurídica

Pastrana ha radicado solicitudes de rectificación contra varios periodistas para proteger su buen nombre. Su estrategia legal se basa en cuatro puntos fundamentales para desvirtuar las sospechas. Primero, argumenta que el término “Lolita Express” no existía durante sus viajes. Según el exmandatario, usar ese nombre ahora es un intento de distorsionar los hechos de forma retroactiva. Segundo, afirma que en la época de los encuentros Epstein era visto como un inversionista de élite con clientes de alto nivel. Por esta razón, sostiene que no existían motivos para sospechar de su círculo cercano o de sus negocios privados.

Asimismo, el expresidente enfatiza que los registros de sus vuelos a Cuba son totalmente transparentes y de conocimiento público. Asegura que en dichos documentos jamás figuraron menores de edad. Como cuarto punto, su defensa recalca que ningún archivo oficial lo ubica en la isla de Little St. James, en el Caribe. Pastrana insiste en que no hay pruebas ni testimonios que lo vinculen con ese lugar donde se cometieron los delitos. “Tras tantos años no ha habido ni asomo de investigación o causa judicial en mi contra”, enfatizó. Por consiguiente, advirtió que demandará a quienes utilicen estos papeles para calumniarlo.

Vínculos con Maxwell y el uso de bienes del Estado

A pesar de su defensa técnica, los archivos revelaron detalles que generaron un fuerte revuelo nacional. Entre los documentos aparecen fotos de Ghislaine Maxwell usando uniformes de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC). La propia Maxwell declaró ante fiscales estadounidenses que ella y Pastrana se hicieron amigos por su afición compartida a los helicópteros. Según su testimonio, ella piloteó un Blackhawk militar durante una visita oficial a Colombia entre 2002 y 2003. Estas revelaciones han provocado críticas severas sobre la seguridad nacional y el acceso discrecional de civiles a equipos de guerra del Estado.

Por otro lado, los documentos mencionan un intercambio de correos entre 2003 y 2004 con Maxwell. En ellos, la hoy condenada ofrecía logística y transporte personal al expresidente durante sus estancias en Nueva York. Además, se menciona una relación con el agente de modelos Jean-Luc Brunel, acusado de captar menores para la red. Estos nexos han sido aprovechados por sus opositores, liderados por el presidente Gustavo Petro, para cuestionar la solvencia ética del exmandatario. La polémica se centra en cómo una figura del círculo íntimo de un explotador sexual tuvo tal nivel de acogida en las instituciones colombianas.

Para entender la gravedad de las menciones, es necesario precisar el rol de Ghislaine Maxwell. Ella fue la pareja y socia principal de Jeffrey Epstein durante décadas. Maxwell no era una simple acompañante; fue la pieza fundamental para reclutar y manipular a cientos de niñas y adolescentes víctimas de la red. En 2022, la justicia estadounidense la condenó a 20 años de prisión por delitos de tráfico sexual de menores. Su importancia en el caso radica en que ella era el puente entre Epstein y las élites mundiales. Los archivos revelan que Maxwell era quien gestionaba la logística de los invitados y mantenía las relaciones con figuras de alto poder, entre ellos, el expresidente Pastrana.

Foto: Redes sociales.

Hacia un desenlace judicial y político

La liberación de estos archivos ocurre bajo una intensa presión política en Washington. El sector republicano ha impulsado la transparencia para exponer los vínculos de las élites globales con Epstein. Sin embargo, los sobrevivientes del caso han recibido estas publicaciones con escepticismo debido a las numerosas tachaduras en los folios. Para Pastrana, el desafío no es solo judicial, sino histórico. Su equipo legal subraya que aparecer en los papeles no prueba la comisión de un delito, pero el costo reputacional sigue creciendo.

El exmandatario recordó que en 2019 ya logró la retractación de otros líderes políticos que lo acusaron sin sustento. En esta ocasión, ha prometido llevar sus demandas ante instancias civiles y penales para cerrar definitivamente estas sospechas. Mientras tanto, el país observa con atención si la desclasificación de las próximas semanas traerá nuevas pruebas o si el caso permanecerá en el terreno de los cuestionamientos éticos. De esta manera, el expresidente busca blindar su legado político frente a una de las redes criminales más oscuras de la historia contemporánea.

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