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Guerra tecnológica: el “escudo antidrones” que blindaba a las disidencias y al ELN

La incautación de equipos Hunter SHH100 revela un salto técnico sin precedentes en los grupos armados ilegales.

Lo que comenzó como el uso artesanal de drones para lanzar explosivos ha evolucionado hacia una sofisticada arquitectura de guerra electrónica en las selvas de Colombia. Recientes operativos militares en Cauca y el Catatumbo han permitido el hallazgo de equipos de interferencia y detección que, hasta hace poco, eran exclusivos de ejércitos regulares. Esta transición marca un hito en el conflicto: los grupos ilegales ya no solo atacan desde el aire, ahora tienen la capacidad de inhibir a la Fuerza Pública.

El Hunter SHH100: el “cazador” que rompió el cerco en el Cauca

En las montañas del Cauca, bastión de las disidencias de alias Iván Mordisco, el Ejército incautó dos sistemas Hunter SHH100. Estos dispositivos, desarrollados por la firma china Skyfend Technology, son fusiles de interferencia portátiles diseñados para el control total del espectro radioeléctrico.

Su capacidad técnica redefine el riesgo para las operaciones de inteligencia estatal:

  • Detección omnidireccional: identifica amenazas en un radio de hasta 2.000 metros, permitiendo al grupo ilegal anticipar la llegada de drones de vigilancia.
  • Interferencia de largo alcance: puede anular los enlaces de control y navegación de una aeronave a 3.000 metros de distancia.
  • Inteligencia en tiempo real: su pantalla táctil de 3,5 pulgadas informa al operador sobre el modelo del dron detectado y las bandas de frecuencia activas.

El hallazgo reviste una gravedad adicional: tras una verificación técnica, se constató que los números de serie corresponden a equipos vendidos legalmente a instituciones en Colombia. Este dato abre una línea de investigación crítica sobre la fuga de tecnología sensible hacia las estructuras criminales.

Sistema antidrones SHH100 / Foto: Web Skyfend.

Invasión del espectro en el Catatumbo: el arte del engaño satelital

Mientras en el sur se incautaban fusiles de interferencia, en el Catatumbo (Norte de Santander) el escenario reveló un nivel de complejidad superior. Tras un bombardeo coordinado que dejó al menos siete miembros del ELN neutralizados, las autoridades hallaron el Skyfend CUAS Spoofer.

A diferencia de los inhibidores tradicionales que simplemente cortan la señal, el spoofer es una herramienta de engaño. Este sistema genera señales de navegación satelital falsas que desorientan al dron o a su operador. Según informes técnicos, el equipo puede forzar la redirección del vuelo hacia coordenadas predeterminadas, permitiendo al grupo ilegal capturar tecnología estatal intacta o desviar misiones de reconocimiento.

Junto a este dispositivo, el inventario decomisado al ELN incluía más de 2.000 cartuchos, 205 kilos de explosivos y granadas adaptadas para ser lanzadas desde aeronaves no tripuladas.

Evolución del conflicto: un salto del 433% en la ofensiva aérea

Las cifras del Ministerio de Defensa confirman que el 2025 fue el año de la consolidación de la “guerra de drones”. Los ataques contra la Fuerza Pública pasaron de 61 casos en 2024 a 333 incidentes en 2025. Este incremento exponencial del 433% ha forzado a las autoridades a replantear sus protocolos de seguridad.

El suroccidente del país, comprendiendo los departamentos de Nariño, Cauca y Valle del Cauca, concentra el 63% de estos ataques. El resto de la actividad se distribuye en regiones críticas como el Catatumbo y Arauca, donde el ELN y las disidencias mantienen una fuerte presencia.

Este panorama obliga a Colombia a una modernización acelerada. El uso de escudos antidrones por parte de grupos ilegales no solo protege sus rutas de narcotráfico, sino que limita la efectividad de los bombardeos y el reconocimiento táctico. La guerra ya no se libra solo en la maleza, sino en las frecuencias invisibles que conectan al soldado con su apoyo tecnológico.

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