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Hoteles en Jamundí: la oscura ruta del reclutamiento infantil hacia el Naya

Las disidencias de Iván Mordisco usan hospedajes en Jamundí como centros de acopio para menores.

Una aterradora red de reclutamiento infantil opera a menos de una hora de Cali. Según una investigación de la Revista Semana, las disidencias de las Farc convirtieron el corregimiento de Timba, en Jamundí, en su centro logístico. El grupo ilegal traslada niños y adolescentes desde departamentos como Chocó, Nariño y Huila hacia este punto estratégico del Valle del Cauca para integrarlos a sus filas.

En el casco urbano de Timba, los hospedajes conocidos como Doña María y La T funcionan como centros de acopio. Los menores llegan en grupos pequeños durante la noche o la madrugada. Allí permanecen entre dos y tres semanas bajo la vigilancia estricta de hombres armados. Según testimonios que obtuvo el medio citado, la comunidad local identifica estos hoteles como la primera parada antes del envío de los jóvenes a zonas de combate.

Entrenamiento y adoctrinamiento en el río Naya

La ruta del reclutamiento termina en el sector del río Naya. En este territorio selvático, el Estado Mayor Central (EMC) instaló una escuela de formación militar de grandes proporciones. Los cabecillas instruyen a los menores en el manejo de armas, tácticas de movimiento en montaña y adoctrinamiento político. Fuentes consultadas por Semana describen el lugar como un auténtico cantón militar donde las disidencias transforman a los niños en combatientes.

Tras finalizar el entrenamiento, los mandos distribuyen a los jóvenes en diferentes estructuras criminales. Facciones como la Jaime Martínez y la Dagoberto Ramos reciben a estos nuevos integrantes para fortalecer su presencia en el Valle y el Cauca. Este esquema de redistribución permite que las disidencias de Iván Mordisco expandan su control territorial y sostengan su ofensiva en todo el suroccidente colombiano.

El reclutamiento urbano en Cali y Jamundí

La denuncia también señala a la estructura Ricardo Velázquez como responsable del reclutamiento en entornos urbanos. Este grupo capta menores en barrios vulnerables de Cali y Jamundí, como Terranova y el Distrito de Aguablanca. Mediante amenazas o promesas de dinero, los delincuentes integran a los adolescentes en células encargadas de instalar motocicletas bomba y realizar ataques directos contra la Fuerza Pública.

La gravedad de la situación radica en que estas operaciones ocurren ante los ojos de la comunidad. Los habitantes de Timba guardan silencio por temor a las represalias de los grupos armados. Mientras tanto, las familias de las víctimas exigen acciones contundentes de la inteligencia militar y el Gobierno Nacional. La ruta del reclutamiento infantil sigue activa y consume diariamente el futuro de cientos de niños en la región.

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