La realidad migratoria de Estados Unidos golpea hoy a una de las voces más conservadoras del Congreso colombiano. Ángela Vergara, representante a la Cámara por el Partido Conservador y simpatizante de Donald Trump, vive una crisis personal profunda. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) detuvo a su hijo, Rafael Alonso Vergara, en el estado de Luisiana. Según la denuncia de la madre, el joven de 22 años lleva 20 días “encarcelado y encadenado”.
El arresto ocurrió a las cuatro de la mañana en una vía pública. Rafael Alonso vivía en Estados Unidos desde 2022 y solicitó asilo formal un año después. El joven tenía permiso de trabajo y seguro social vigente. Sin embargo, los agentes migratorios lo arrestaron bajo las nuevas directrices de “tolerancia cero” que rigen en la Casa Blanca. Vergara califica el trato hacia su hijo como inhumano y recalca que el joven no tiene antecedentes penales.
La “paradoja” que obligó a Petro a intervenir
La situación de la congresista generó un fuerte debate político en Colombia. Vergara apoya abiertamente al Partido Republicano y celebra el regreso de Trump al poder. Por eso, el presidente Gustavo Petro calificó el caso como una “paradoja”. Pese a las diferencias ideológicas, Petro ordenó a la Embajada en Washington proteger los derechos del joven. El mandatario recordó que el Estado debe auxiliar a cualquier colombiano en el exterior, sin importar su postura política.
Ante el estancamiento legal, la familia Vergara solicitó el retorno voluntario del joven. La congresista envió una carta a la canciller Rosa Yolanda Villavicencio para pedir vuelos de repatriación inmediata. Vergara espera que el Gobierno use aviones de la Fuerza Aérea para traer de vuelta a los nacionales que permanecen en centros de detención. Según su relato, muchos colombianos sufren encierros prolongados a pesar de haber aceptado su salida de Estados Unidos.
El sistema migratorio: entre redadas y agentes ocultos
El caso de Rafael Alonso expone el lado más crudo del nuevo modelo de control fronterizo. Bajo el mando del “zar de la frontera”, Tom Homan, el ICE ahora cuenta con mayor autonomía y financiación. Los agentes suelen utilizar tácticas extremas, como el uso de pasamontañas y armamento pesado en zonas urbanas. Estas redadas indiscriminadas buscan cumplir la meta de deportaciones masivas que ya superan los 650.000 casos en el último año.
Estas operaciones no solo afectan a personas sin documentos. El hijo de la congresista, pese a tener un estatus legal en trámite, terminó en una de las celdas de Luisiana. La agresividad de estos cuerpos policiales ha causado tragedias recientes en ciudades como Minneapolis, donde manifestantes han muerto durante protestas contra estas políticas. Esta presión constante mantiene en vilo a más de 7.000 colombianos que hoy enfrentan procesos de expulsión similares al de Vergara.
Críticas por coherencia y el impacto de las redadas
Ángela Vergara se defiende de quienes la tildan de hipócrita por su afinidad con el trumpismo. “Defender la ley nunca ha sido defender abusos”, afirmó la representante por Bolívar. Ella insiste en que exigir un trato digno para su hijo es un acto de coherencia. Mientras tanto, la opinión pública cuestiona su cercanía con la facción “MAGA” (Make América Great Again), la cual impulsa precisamente el endurecimiento de las leyes que hoy mantienen a su hijo encadenado.
El desenlace del caso de Rafael Alonso depende ahora de la celeridad de la Cancillería colombiana. La embajada en Washington, liderada por Daniel García-Peña, debe gestionar que el joven salga del centro de detención hacia un vuelo de retorno. Mientras la gestión diplomática avanza, el caso resalta la vulnerabilidad de los migrantes frente a un sistema que ya no distingue entre ciudadanos con permisos vigentes y delincuentes.
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