En parques y redes sociales, una tendencia genera desconcierto y curiosidad: jóvenes que lucen colas, máscaras y se comportan como animales. No se trata de un simple disfraz ni de un juego de disfraces pasajero. Se denominan “Therians” (o teriántropos), una comunidad que construye su identidad personal a través de la conexión con especies reales como gatos, lobos, osos o aves.
Aunque la práctica suena absurda para muchos, los especialistas marcan una distinción técnica fundamental. No debe confundirse con la teriantropía clínica, un trastorno psiquiátrico donde el paciente cree que su cuerpo se transforma físicamente. Los Therians modernos saben que son humanos, pero sienten que su esencia interna o su identidad pertenece a otro animal. Esta corriente, que evolucionó de los “furries” de los años 80, utiliza esta experiencia como una forma de expresión y, en ocasiones, como una herramienta para gestionar la ansiedad o el estrés social.
Riesgos y salud mental en la construcción de identidad
La adopción de estas conductas no está libre de peligros, especialmente en el entorno social y digital. Lina María Peñaranda, coordinadora del Consultorio Psicológico de la Universidad Cooperativa, advierte que los riesgos no provienen necesariamente de la identidad en sí, sino de la reacción del entorno. Al ser una práctica que cuestiona los límites de lo “normal”, los jóvenes quedan expuestos a situaciones críticas.
Según Peñaranda, pertenecer a estas comunidades implica riesgos comunes a cualquier grupo minoritario o disruptivo:
- Bullying y ciberacoso: la exposición en plataformas como TikTok genera oleadas de memes, burlas y rechazo violento.
- Aislamiento social: el estigma puede fracturar los vínculos con la familia o los amigos que no comprenden la tendencia.
- Afectación emocional: el rechazo sistemático impacta directamente en la salud mental de los jóvenes, agravando cuadros de inseguridad.
De los licántropos a los Therians modernos
El término ha evolucionado con el tiempo. Inicialmente, estos grupos se centraban en la figura del licántropo (hombre lobo), pero hoy abrazan cualquier especie del reino animal. Para sus integrantes, actuar como animales representa una vivencia personal profunda y una búsqueda de pertenencia en un mundo digital cada vez más complejo.
Las redes sociales han funcionado como un catalizador. TikTok, por ejemplo, ha estallado con convocatorias y videos de jóvenes realizando movimientos animales en espacios públicos. Mientras algunos lo ven como una búsqueda genuina de identidad, otros cuestionan si estas prácticas sobrepasan los límites de la salud mental. Lo cierto es que la psicología empieza a observar este fenómeno no como una patología aislada, sino como un síntoma de cómo las nuevas generaciones reconstruyen su yo personal frente a las presiones de la sociedad actual.
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