La situación judicial de Daneidy Barrera Rojas, conocida como Epa Colombia, dio un giro polémico tras conocerse su comportamiento en prisión. Hace siete meses, las autoridades trasladaron a la empresaria a una escuela de carabineros en Bogotá. El Inpec justificó el cambio de centro para proteger su integridad ante presuntas amenazas de muerte. Sin embargo, una reciente investigación de Noticias RCN sugiere que Barrera aprovecha este beneficio para evadir los controles carcelarios.
Los reportes indican que la interna vulnera la disciplina del penal de forma sistemática. Entre noviembre de 2025 y enero de 2026, los guardias hallaron cinco teléfonos celulares en poder de la reclusa. El reglamento prohíbe estrictamente el uso de estos dispositivos a los internos. Generalmente, los presos usan estos terminales para coordinar actividades externas o eludir la vigilancia estatal. Pese a los decomisos recurrentes, la empresaria logró ingresar nuevos aparatos a su celda.
El episodio del Mini Cooper y la ausencia de guardia
Uno de los hechos más insólitos ocurrió cuando el personal de seguridad perdió de vista a Barrera dentro de las instalaciones. Tras una búsqueda intensa, los uniformados la localizaron sentada en el interior de un vehículo Mini Cooper parqueado en el recinto. En ese momento, la creadora de contenido no tenía ningún tipo de custodia cercana. Al responder las preguntas de los oficiales, la empresaria afirmó que el automóvil le pertenecía y que planeaba entregarlo como un regalo para su novia.
Este incidente pone en entredicho la rigurosidad de la Escuela de Carabineros como centro de detención. La presencia de bienes de lujo y la libre movilidad de la interna demuestran una preocupante falta de control de los oficiales responsables. Para muchos analistas, estos eventos prueban que Barrera lleva una vida “inusual” para alguien que cumple una condena penal. Su conducta actual la aleja de los principios de resocialización y respeto a la justicia colombiana.
Conflictos internos y presuntas intimidaciones
Además de los lujos, Epa Colombia mantiene una relación tensa con el resto de la comunidad carcelaria. Los informes señalan que la empresaria protagoniza múltiples peleas con sus compañeras de celda. Al parecer, las diferencias de personalidad y el trato preferencial que recibe generan choques constantes en el pabellón. No obstante, los investigadores consideran más graves las presuntas amenazas contra los guardias del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario.
Según los testimonios recopilados, Barrera intimidó a varios funcionarios para mantener sus privilegios actuales. Este patrón de conducta agresiva complica su situación jurídica, pues podría enfrentar sanciones disciplinarias adicionales en el corto plazo. La opinión pública reaccionó con indignación ante lo que consideran un sistema de justicia “a la carta”. Mientras las autoridades evalúan su posible traslado a una cárcel de máxima seguridad, Epa Colombia sigue haciendo, aparentemente, lo que se le antoja.
Lea también: Más del 80% de los homicidios en Cali son con armas de fuego