El uso del teléfono móvil en Colombia se ha transformado en un desafío para la privacidad y la seguridad digital. Durante el año 2025, el país consolidó una tendencia alarmante en materia de comunicaciones no solicitadas. De acuerdo con el más reciente informe de Truecaller, los usuarios en el territorio nacional recibieron un total de 16.630 millones de llamadas spam. Esta cifra representa un incremento cercano al 70 % en comparación con los registros de 2024.
Este fenómeno no es una simple molestia pasajera. Los datos revelan un asedio cotidiano que promedia los 1.390 millones de llamadas mensuales. Según el reporte, octubre se posicionó como el mes más crítico de la jornada, alcanzando un pico de 1.573 millones de contactos no deseados. Detrás de estas cifras se esconden estrategias agresivas de cobranzas, ofertas comerciales persistentes y, lo más preocupante, estructuras criminales dedicadas al fraude.
De la insistencia comercial al fraude sofisticado
El panorama del spam ha evolucionado de manera peligrosa. Ya no se trata únicamente de operadores de telefonía o bancos buscando vender servicios. Un informe reciente de la firma de ciberseguridad Kaspersky indica que el 88 % de los latinoamericanos recibió llamadas desconocidas entre diciembre de 2025 y enero de 2026. Lo grave es que aproximadamente el 11 % de esos contactos tenían fines delictivos claros.
Los delincuentes han perfeccionado sus tácticas bajo la modalidad del “falso call center”. En este esquema, los estafadores realizan una suplantación de identidad de funcionarios bancarios o soportes técnicos. Utilizan un lenguaje de urgencia para alertar sobre supuestos movimientos irregulares en las cuentas de las víctimas. Bajo presión, convencen a los usuarios de realizar una descarga de aplicaciones de control remoto o entregar códigos de seguridad. Una vez obtienen el acceso, ejecutan una transferencia no autorizada y vacían las cuentas en cuestión de minutos.
Otras modalidades persistentes incluyen las falsas promesas de premios a través de plataformas de mensajería y el uso de amenazas o secuestros simulados. En esta última categoría, los criminales emplean datos personales filtrados previamente en la red para aumentar la credibilidad del engaño. La incorporación de sonidos simulados y detalles reales sobre la rutina de la víctima genera un estado de pánico que facilita la extorsión telefónica.
La protección legal: ¿cómo funciona la Ley Dejen de Fregar?
Ante este panorama de vulnerabilidad, Colombia cuenta con herramientas legales diseñadas para proteger la tranquilidad ciudadana. La Ley 2300, conocida popularmente como la “Ley Dejen de Fregar”, es el principal escudo contra el acoso comercial. Esta norma otorga facultades a la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) para administrar el Registro de Números Excluidos (RNE).
Cualquier ciudadano puede realizar una inscripción gratuita de su número telefónico en esta plataforma. Al hacerlo, las empresas tienen la obligación legal de eliminar el contacto de sus bases de datos con fines de mercadeo. El incumplimiento de esta disposición puede acarrear sanciones severas por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC). Una vez realizado el trámite, las entidades disponen de un plazo máximo de cinco días hábiles para cesar el contacto publicitario por canales como llamadas, SMS, correos electrónicos y aplicaciones de mensajería.
Tecnología y prevención como barreras de seguridad
A pesar de los avances legales, la tecnología sigue siendo un aliado indispensable. El informe de Truecaller destaca que durante el último año se logró el bloqueo automático de más de 5.600 millones de llamadas en el país. Esto equivale al 33,7 % del total recibido. Sin embargo, la cifra también evidencia que una gran parte de la población sigue expuesta a las comunicaciones fraudulentas por no contar con filtros activos en sus dispositivos.
Para enfrentar este problema, lo más efectivo es aplicar una estrategia combinada. En primer lugar, resulta fundamental activar los filtros nativos de spam que ofrecen los sistemas operativos actuales. Estas funciones permiten identificar y silenciar números reportados de forma masiva por otros usuarios. En segundo lugar, el uso de aplicaciones especializadas permite conocer la identidad del remitente antes de contestar, clasificando la llamada como una posible estafa o spam.
La prevención personal es la barrera más efectiva en estos casos. El consejo principal es desconfiar sistemáticamente de cualquier comunicación que genere un sentido de urgencia extrema. Es vital recordar que ninguna entidad bancaria solicita una verificación de datos sensibles por teléfono, ni pide la instalación de software externo para solucionar incidentes técnicos.
Recomendaciones finales para el usuario
Para mitigar el riesgo de ser víctima de una estafa o reducir el acoso comercial, se aconseja seguir estos pasos básicos:
- No compartir información sensible en formularios web de procedencia dudosa.
- Evitar responder llamadas de números desconocidos con prefijos internacionales extraños.
- Realizar un reporte de spam directamente en la aplicación de teléfono del dispositivo para alimentar las bases de datos globales.
- Verificar cualquier alerta bancaria a través de los canales oficiales o líneas de atención al cliente conocidas.
El crecimiento del spam en Colombia refleja una tendencia global donde la información personal se ha convertido en el activo más codiciado por los estafadores. Fortalecer la cultura de ciberseguridad y hacer uso de los mecanismos legales vigentes son las únicas vías para recuperar el control sobre nuestras comunicaciones personales.
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