Colombia enfrenta un panorama de vulnerabilidad económica más crítico que el de sus vecinos. Según un informe de la consultora Sectorial, la pobreza en el país alcanza el 31,8 %. Esta cifra supera significativamente el promedio de América Latina, el cual se sitúa en un 25,1 %.
La tendencia se repite en la medición de pobreza extrema. Mientras el promedio regional es del 9,8 %, en el territorio colombiano el indicador sube al 11,7 %. Alejandro Escobar, gerente estratégico de Sectorial, señaló que la reducción de la pobreza en el país no ha tenido la misma eficiencia que en el resto de la región.
El análisis identifica factores específicos que perpetúan las condiciones de precariedad. La mala calidad del empleo encabeza la lista con un peso del 15,2 %. Le siguen la baja inserción laboral y el acceso limitado a servicios básicos. El hacinamiento y el bajo logro educativo también aparecen como obstáculos principales.
Para el caso colombiano, el informe cita barreras adicionales. Escobar mencionó que la incertidumbre en los servicios públicos y la crisis en el sistema de salud estancan el progreso. Asimismo, señaló que la actual reforma laboral no contribuye a combatir la pobreza, pues no incentiva la creación de empleo formal.
Brechas demográficas y rurales
La exclusión afecta de manera desproporcionada a ciertos grupos poblacionales. La pobreza en las zonas rurales (38 %) es mucho mayor que en las áreas urbanas (22,8 %). También persiste una diferencia de género: el 20,6 % de las mujeres en edad productiva vive en pobreza, frente al 16,7 % de los hombres.
Las minorías étnicas registran los índices más alarmantes. La población indígena presenta un 40,5 % de pobreza y un 18,1 % de pobreza extrema. Por su parte, el 38,3 % de los menores de 18 años en el país vive en situación de vulnerabilidad económica.
Desafíos para la recuperación
El informe sugiere que el crecimiento económico por sí solo es insuficiente. Se requiere una estrategia integral que priorice la formalidad laboral y la infraestructura básica universal. Garantizar el suministro de agua potable y energía en todo el territorio es una de las recomendaciones urgentes.
Finalmente, Sectorial enfatiza la necesidad de fortalecer el sistema educativo. El acceso real a una formación de calidad para los más vulnerables permitiría recuperar los ritmos de reducción de pobreza observados en décadas anteriores.
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