La crisis humanitaria se agudiza en el norte de Nariño. Más de 200 familias de siete veredas en Cumbitara abandonaron sus hogares el pasado 2 de abril de 2026. El desplazamiento forzado fue provocado por amenazas directas de las Autodefensas Unidas de Nariño (AUN). Según testimonios, el grupo armado ordenó la salida inmediata de la zona para iniciar una ofensiva territorial.
Los campesinos huyeron hacia el corregimiento de Sidón y la cabecera municipal. Entre los desplazados hay niños, adolescentes y personas de la tercera edad. Las familias solo tuvieron minutos para empacar ropa antes de salir de sus fincas. Actualmente, los afectados se refugian en una escuela y un salón comunal. La situación revive el temor de desplazamientos similares ocurridos hace dos años.
Disputa territorial y alerta de la Defensoría
Los enfrentamientos comenzaron el pasado 23 de marzo. La Defensoría del Pueblo confirmó que el conflicto involucra a varios actores armados. Entre ellos están el Frente Franco Benavides, la Segunda Marquetalia y las AUN. Estas estructuras se disputan el control de los corredores estratégicos de la cordillera Occidental.
La entidad emitió un llamado urgente al Gobierno Nacional. Pide activar protocolos del ICBF y la Unidad para las Víctimas. El objetivo es brindar atención médica y alimentaria a los desplazados. La Defensoría ya había advertido este riesgo en la Alerta Temprana 008 de 2024. Sin embargo, la disputa por el control poblacional se materializó esta semana con graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario.
Más de 200 familias han sido desplazadas en Cumbitara, Nariño, por combates prolongados entre grupos armados ilegales, lo que pone en grave riesgo a la población civil.
Desde el 23 de marzo, comunidades de varias veredas han tenido que abandonar sus hogares y se han refugiado en… pic.twitter.com/C2tZvCz9Ot
— Defensoría del Pueblo (@DefensoriaCol) April 2, 2026
Clamor por la intervención estatal
La población civil de Cumbitara se encuentra en medio del fuego cruzado. Los habitantes de veredas como Santa Elena, El Desplayado y La Florida temen no poder regresar pronto a sus cultivos. Las viviendas y parcelas quedaron a merced de los grupos ilegales. Líderes de la zona reportaron altercados previos con los combatientes, lo que agravó el riesgo para la comunidad.
Las autoridades territoriales continúan monitoreando la situación. Se espera la llegada de más familias desplazadas en las próximas horas debido a la persistencia de los combates. La comunidad internacional y los entes de control exigen a los grupos armados cesar las hostilidades. La prioridad actual es garantizar la vida de los civiles atrapados en esta zona de guerra en Nariño.
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