Un recorrido lleno de éxitos
Plowright, nacida en 1929, inició su carrera en el cine con Moby Dick en 1956, pero fue su interpretación en The Entertainer (1960), junto al legendario Laurence Olivier, la que la catapultó al estrellato. Más allá de lo profesional, su relación con Olivier se convirtió en una historia de amor que culminó en matrimonio en 1961, permaneciendo juntos hasta el fallecimiento del actor en 1989.
A lo largo de su prolífica trayectoria, Plowright participó en producciones icónicas como Un abril encantado, Daniel el travieso y 101 dálmatas. Su capacidad para encarnar personajes complejos le valió nominaciones a los premios más prestigiosos, incluidos un Óscar, un Emmy y dos BAFTA. En 1992, fue galardonada con un Globo de Oro por su papel en Stalin, consolidando su reputación como una de las actrices más versátiles y respetadas de su generación.
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Un ícono del teatro
Más allá de la pantalla, Joan Plowright brilló en los escenarios, convirtiéndose en una figura central del teatro británico y estadounidense. Su actuación en Raíces (1959) marcó un hito en su carrera, interpretando a Beatie Bryant, un papel que colocó a una mujer en el centro de la trama, algo poco común en la época. En una entrevista con la BBC en 2018, Plowright recordó: “La mujer está absolutamente en el centro de todo, y es esa sensación de alegría cuando sabes que llevas las riendas”.
Joan Plowright se retiró de la actuación en 2014 debido a problemas de salud, incluida la ceguera, pero su influencia sigue viva. En un comunicado, su familia destacó tanto su brillante carrera como su calidez humana: “Estamos muy orgullosos de todo lo que Joan hizo y de quién fue como ser humano, amoroso y profundamente inclusivo”.
Su partida deja un vacío en el mundo del espectáculo, pero su impacto permanecerá por generaciones. Joan Plowright no solo actuó, sino que transformó las artes escénicas con su talento, dedicación y pasión. Su legado, tanto en teatro como en cine, seguirá inspirando a quienes aman el arte.