El 10 de enero de 2025, el presidente electo Donald Trump conocerá la sentencia por los cargos de falsificación de registros comerciales relacionados con pagos a la actriz Stormy Daniels. Esta fecha, tan cercana a su investidura, marcará un precedente histórico. Por lo que el magnate inmobiliario no enfrentará una pena de prisión, a pesar de haber sido condenado por 34 cargos de falsificación.
Trump fue hallado culpable en mayo de 2024 por orquestar un plan para ocultar un pago a Daniels antes de las elecciones presidenciales de 2016. Este pago, que buscaba evitar la revelación de un supuesto encuentro sexual entre ambos, se registró fraudulentamente como un gasto legal. Sin embargo, el presidente electo niega las acusaciones y asegura que no cometió ningún delito.
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El juez que presidirá la lectura de la sentencia es Juan Merchan, un magistrado de origen colombiano, quien ha sido clave en este caso. En una decisión reciente, Merchan rechazó las peticiones de la defensa de Trump, que buscaban desestimar el caso basándose en la inmunidad presidencial. Aunque el exmandatario solicitó que se aplicara la inmunidad, Merchan aclaró que, aunque Trump gozará de esta protección una vez asuma su cargo, no hay impedimento legal para dictar sentencia antes de su investidura.
Un juez colombiano marca un hito en la historia judicial de EE. UU.
El caso que involucra a Trump no solo es significativo por su naturaleza política, sino también por el hecho de que el juez encargado del proceso, Juan Merchan, es de origen colombiano. Este dato resalta en un contexto donde la política estadounidense sigue siendo altamente polarizada. La sentencia se considera un acto histórico, ya que Trump será el primer presidente en asumir el cargo siendo condenado por un delito grave.
Este juicio, que está centrado en el encubrimiento de pagos a Daniels para evitar la divulgación de un supuesto encuentro sexual en 2006, es el único de los casos penales contra Trump que ha llegado a juicio. En otros procesos, como los relacionados con el intento de anular los resultados de las elecciones de 2020. También, el manejo de documentos clasificados, no se ha avanzado judicialmente.
Aunque Trump no irá a prisión, su condena plantea un desafío para su regreso a la Casa Blanca. La defensa de Trump sigue luchando por desestimar el caso, mientras que los fiscales insisten en que el proceso debe continuar. A pesar de la condena, Trump es una figura influyente dentro del Partido Republicano. Por lo que su posible regreso a la presidencia en un escenario tan complicado aumenta las tensiones políticas en Estados Unidos.
Este proceso no solo es relevante para el futuro de Trump, sino para la política estadounidense, ya que establece un precedente en la historia de Estados Unidos con un presidente electo enfrentando una sentencia judicial mientras se prepara para asumir el cargo.