El día de ayer, 12 de abril, recibí un comunicado firmado por el Gabinete Distrital de Santiago de Cali. Al leerlo la primera vez me causó ciertas dudas, a lo cual pregunté si esto era real o quizás lo habían hecho para querer jugar una mala broma, a lo que me comentaron que no, que era real. Fui a los canales oficiales de la Alcaldía y ahí estaba publicado. Pero la sorpresa no terminó ahí: analizando los comentarios me di cuenta de una estrategia de mensajes similares provenientes de cuentas tipo microinfluencers con una misma narrativa coordinada — lo que suma otro desacierto a un comunicado que ya de por sí tenía suficientes problemas técnicos. Después de eso lo volví a leer detalladamente y empecé a analizarlo técnicamente y me pareció de lo más terrible que había visto de un gobierno en turno… pero en cuestiones técnicas y no subjetivas o de puntos de vista.
Hay un principio básico en comunicación gubernamental que todo gabinete debería tatuar en su sala de crisis: UN GOBIERNO QUE FUNCIONA NO NECESITA PEDIRLE A LA CIUDADANÍA QUE LO RESPETE. Lo obtiene por sus resultados. El comunicado publicado este 12 de abril por el Gabinete Distrital de Santiago de Cali viola ese principio en cada uno de sus ocho párrafos.
El documento que se presenta como un “llamado a la unión”. Es, en realidad, algo mucho más revelador: UNA CONFESIÓN DE DEBILIDAD INSTITUCIONAL EMPAQUETADA EN LENGUAJE NOBLE. Y precisamente por eso merece un análisis riguroso, no una lectura condescendiente.
El problema estructural: gobernar con palabra
Uno de los principales problemas de esta administración desde el inicio de su gestión — y siempre lo he dicho — es la comunicación… bueno, después se le sumó la gestión. Y este comunicado lo confirma con claridad quirúrgica. El problema no es lo que le falta — nadie espera cifras en un llamado a la unión — el problema es lo que eligieron poner. Cada línea del documento está ocupada por sustantivos grandilocuentes: grandeza, sensatez, responsabilidad, verdad, reconciliación, madurez. En comunicación política esto tiene nombre técnico: SUSTITUCIÓN RETÓRICA. Se usan palabras que evocan logros para evitar tener que demostrarlos.
La trampa de la victimización institucional
Quizás el párrafo más sintomático es este: “A Cali no la podemos seguir destruyendo con desinformación, con ataques de narrativas que desconocen el esfuerzo cotidiano de quienes trabajamos por la ciudad.”
Analicemos esto con frialdad. El Gabinete Distrital, con todo el aparato del Estado a su disposición, con PRESUPUESTO, con canales oficiales, con equipos de comunicaciones financiados con recursos públicos, decide posicionarse como víctima de narrativas. Es una inversión indignante de la lógica democrática — con miles de millones a su disposición para ellos mismos poner la narrativa — y tener que salir con esto me parece increíble. Los gobiernos rinden cuentas. Los ciudadanos cuestionan. Eso no es desinformación. Eso es democracia funcionando.
Llamar “ataque” al escrutinio público no es reconciliación. Es autoritarismo con buenas maneras tipográficas.
La contradicción que lo destruye
El texto clama que “no es tiempo de convertir las diferencias en trincheras” y en el siguiente aliento acusa a críticos de tergiversar realidades y destruir la ciudad con narrativas. Es decir: paz, pero solo si no me cuestionas. Esa no es una postura democrática. Es una postura hegemónica disfrazada de moderación.
En comunicación política esto se llama DOBLE VÍNCULO: te invitan al diálogo bajo condiciones que hacen imposible el desacuerdo real.
Lo que el comunicado revela sin querer
En análisis de discurso político, lo más interesante no es lo que un texto dice, sino lo que delata. Este comunicado delata tres cosas:
Primero, que existe una CRISIS DE LEGITIMIDAD REAL dentro del gobierno de Alejandro Eder, suficientemente grave como para movilizar a todo el gabinete a firmar un documento colectivo. Los gabinetes no publican comunicados de unidad cuando todo va bien.
Segundo, que el equipo de comunicaciones no tiene una estrategia ofensiva y opera en modo reactivo permanente. Un gabinete que sale a pedir respeto en lugar de mostrar gestión, ha perdido la iniciativa del relato.
Tercero, y más grave, que confunden la comunicación con la gestión misma. Publicar un comunicado no es gobernar. Es hablar de gobernar. Y Cali, con sus problemas reales de seguridad, movilidad e infraestructura, necesita lo primero, no lo segundo.
Conclusión
El Gabinete Distrital de Cali usó el membrete institucional, el escudo oficial y los recursos del Estado para publicar, esencialmente, un ruego. Un ruego de que les crean, de que los respeten, de que los dejen trabajar.
Eso no es comunicación gubernamental. Es gestión del ego institucional con dinero público.
Y la ciudadanía de Cali merece, exactamente como dice el comunicado al final, algo mucho mejor que eso.
El documento en cuestión

Pablo Yamasaki
Asesor y Estratega Político | Experto en Tecnología | CEO CW+
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