La senadora y precandidata presidencial del Centro Democrático, Paloma Valencia, sugirió en entrevista con la Revista Semana que el expresidente Álvaro Uribe debería aspirar a las elecciones del 2026. Valencia dijo que “ojalá sea vicepresidente” o, si no, que “encabece la lista al Senado”.
Además, la congresista aseguró que si la reelección estuviera permitida, Uribe “sería el próximo presidente de Colombia”. Sus declaraciones llegan en medio de un año político, en el que los precandidatos calientan motores para llegar al Congreso y a la Casa de Nariño el próximo año.
No es la primera vez que aliados al expresidente sugieren que participe en las elecciones del 2026. En febrero, el abogado uribista Abelardo De La Espriella señaló que Uribe debería estar en el tarjetón como fórmula presidencial del ganador de la consulta del Centro Democrático. Según él, eso le daría fuerza al uribismo para ganarle al candidato del petrismo o de la izquierda.
A Uribe no le sonó la idea de ser vicepresidente
Tras la sugerencia del abogado De La Espriella, a Uribe no le sonó mucho la idea, pero tampoco descartó la posibilidad. “Yo quisiera más que perpetuar mi nombre como candidato a cualquier cosa, cimentar ideas en las nuevas generaciones”, dijo Uribe en una conferencia desde la Universidad Autónoma de Manizales.
El expresidente es una de las voces opositoras al gobierno de Gustavo Petro con más alcance y ha protagonizado varias peleas públicas con el presidente. Ha criticado su política de Paz Total y ahora promueve el “no” en la consulta popular que impulsa el petrismo para las reformas a la salud y laboral.
Por ahora, Uribe no está en la contienda. Paloma Valencia, junto a los congresistas María Fernanda Cabal, Andrés Guerra, Miguel Uribe y Paola Holguín, están en la carrera para ser el candidato del Centro Democrático. Mientras tanto, la exdirectora de Semana, Vicky Dávila, lidera las encuestas como una outsider de la derecha, a la que el uribismo le hace guiños.
Los líos jurídicos de Uribe y su juicio
Más allá de la contienda electoral, el expresidente enfrenta un juicio por presuntos falsos testigos. Responde por los delitos de soborno, fraude procesal y soborno en actuación penal. Uribe es señalado de, supuestamente, sobornar a testigos en la cárcel a cambio de modificar sus testimonios sobre su injerencia en el paramilitarismo mientras fue gobernador de Antioquia.
En 2020 renunció a su curul en el Senado mientras cumplía una medida de aseguramiento domiciliaria en el marco de la investigación que la Corte Suprema de Justicia tenía en su contra. Por eso, su caso pasó a manos de la Fiscalía. Sin embargo, no fue hasta abril del año pasado que la Fiscalía lo llamó a juicio.
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En medio de la carrera política, el expresidente debe demostrar su inocencia. La Fiscalía tiene plazo hasta octubre de este año para definir su situación jurídica, de lo contrario, el caso prescribirá. Además, la Corte Suprema lo investiga por presunta financiación irregular en su campaña al Senado en 2018.