El exsenador y precandidato presidencial Gustavo Bolívar no dejó pasar las recientes declaraciones del expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien reapareció en público durante un encuentro con los precandidatos del Centro Democrático y responsabilizó al presidente Gustavo Petro por supuestos hechos relacionados con el asesinato de Miguel Uribe Turbay.
Bolívar utilizó su perfil de X para cuestionar la capacidad de Uribe de mantener redes sociales, recibir visitas de personalidades políticas y participar en campañas mientras cumple una condena en primera instancia de 12 años de prisión por los delitos de fraude procesal y soborno en actuación penal.
“El único país del mundo donde un condenado tiene redes sociales, celulares, hace campaña política, ataca al Presidente, reniega en público de su condena, lanza candidaturas, siembra odio, dice mentiras y tiene una celda de 1.500 hectáreas. Increíble”, escribió Bolívar, acompañado de una imagen de la serie animada web Simón de Vida Pública Show, utilizada para enfatizar la crítica de manera irónica y con lenguaje cercano a los jóvenes.
El mensaje del exsenador refleja la indignación de varios sectores del oficialismo frente a los beneficios que, a su juicio, mantiene Uribe pese a la sentencia en su contra. Alfredo Saade, exjefe de Despacho de la Presidencia y próximo embajador de Colombia en Brasil, también se sumó a la crítica y recordó irónicamente el caso de la influenciadora Daneidy Barrera, conocida como Epa Colombia, haciendo hincapié en la aparente doble vara frente a la justicia.
El pronunciamiento de Bolívar se produce en un contexto tenso de confrontación política: Uribe había señalado al presidente Petro de estar vinculado indirectamente con el asesinato de Miguel Uribe Turbay, lo que motivó que Petro le pidiera “no sembrar odio” y le recordara que, como condenado, tiene la obligación de no generar rupturas de convivencia en el país.
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Con las elecciones en el horizonte y la campaña interna del Pacto Histórico en marcha, la intervención de Gustavo Bolívar pone nuevamente en el centro del debate la situación judicial del exmandatario, la libertad con la que puede actuar públicamente y la repercusión de sus mensajes en la política nacional.