El partido Centro Democrático respondió a las recientes declaraciones de Abelardo De La Espriella. El candidato presidencial insinuó que la senadora Paloma Valencia representa al “establecimiento tradicional”. La colectividad calificó estos comentarios como un grave error. Además, defendió la carrera de Valencia y la describió como una figura de renovación marcada por la honestidad. Este pronunciamiento marca una distancia clara entre el uribismo y la campaña del abogado.
La controversia inició tras un anuncio del Partido de la U. Esta agrupación manifestó su intención de apoyar a Valencia o a De La Espriella en las elecciones de mayo de 2026. Ante el posible respaldo, el abogado rechazó cualquier vínculo con sectores tradicionales. Los tildó de “politiqueros” y cuestionó su coherencia por participar en diferentes gobiernos. “Conmigo no cuenten”, sentenció el candidato. También aseguró que su única alianza es con el pueblo.
El antecedente del aval solicitado en 2025
El Centro Democrático respondió recordando un hecho del pasado reciente. En junio del año pasado, De la Espriella pidió formalmente al expresidente Álvaro Uribe ingresar al proceso del partido. El objetivo era participar en la selección del candidato presidencial de la colectividad. El abogado no pudo entrar por razones de reglamento interno. “Habrá que preguntarle si pensaba lo mismo cuando solicitó el aval”, cuestionó la agrupación en su comunicado oficial.
La tensión se ha extendido a otras fuerzas de la derecha. Enrique Gómez, senador electo por Salvación Nacional, impulsa la imagen de De La Espriella como un candidato independiente. Gómez criticó lo que considera una prolongación del enfrentamiento entre el uribismo y el petrismo. Señaló que mientras Petro apoya a Iván Cepeda, Uribe respalda a Paloma Valencia. El Centro Democrático calificó esta postura como una provocación innecesaria entre sectores afines.
Enfoque en la unidad para la primera vuelta
Varios congresistas uribistas advirtieron sobre los riesgos de estas divisiones. Aseguraron que el objetivo principal debe ser enfrentar la propuesta del Pacto Histórico. Para el partido, las agresiones internas dificultan una coalición sólida en segunda vuelta. Consideran que las declaraciones de De la Espriella generan heridas que fragmentan el voto de la centroderecha. La cita en las urnas del 31 de mayo exige, según ellos, una estrategia conjunta.
Mientras De La Espriella mantiene su discurso contra las “maquinarias”, el uribismo cierra filas. La disputa refleja una lucha por el liderazgo del sector opositor en Colombia. La militancia tradicional y los movimientos independientes miden fuerzas a pocas semanas de las elecciones. El desenlace de este choque definirá el futuro de la coalición de derecha en el país.
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