Hace más de 150 años, en el corregimiento de Quinamayó, del municipio de Jamundí, existe una tradición que reúne a propios y extraños para celebrar la llegada de la navidad en el mes de febrero.
Siguiendo los ritos del Pacífico colombiano, el pasado fin de semana se celebró el nacimiento del Niño Dios Afro, en medio del inconfundible ritmo de la juga, chirimía, currulao, las voces de las cantoras y los bailes tradicionales.
El origen de esta costumbre se remonta a la época de la esclavitud, donde el pueblo afro del sur del Valle y norte del Cauca rendía homenaje al Niño Dios con una celebración que les permitía sentirse libres.
Durante esta actividad se realizan algunas alabanzas al Niño Dios, a San José y a la Virgen María. Las encargadas de hacerlo son mujeres, quienes han transmitido este conocimiento ancestral de generación en generación.
Uno de los cantos tradicionales dice: “Ese niño quiere que lo arrulle yo, que lo arrulle su madre la que la parió”
Con el paso del tiempo, este rincón de Jamundí ha mantenido viva esta fiesta, que se convierte en orgullo para los habitantes de Quinamayó, quienes reciben a visitantes de Robles, Villa Paz, El Hormiguero, Navarro, San Antonio, Potrerito, y municipios cercanos con alta población afro que no quieren perderse la festividad.