La violencia volvió a enlutar al sector agroindustrial de la caña en el Valle del Cauca. Un trabajador que cumplía sus labores como guardavías en la zona rural de El Cerrito fue asesinado en la madrugada del domingo tras ser víctima de un atraco.
Según versiones conocidas, el hombre se encontraba junto a un compañero supervisando un cruce vial cuando fueron sorprendidos por delincuentes armados. En medio del asalto, los atacantes le dispararon, provocándole heridas de gravedad. Aunque fue trasladado al Hospital San Rafael, los médicos no lograron salvarle la vida.
El hecho generó consternación entre trabajadores y dirigentes del gremio azucarero. Desde la Asociación de Cultivadores de Caña de Azúcar de Colombia (Asocaña) expresaron un enérgico rechazo y señalaron que el crimen no solo enluta a una familia y a una comunidad, sino que también refleja la situación de inseguridad que afecta a quienes laboran en el campo.
“Este asesinato duele profundamente y nos recuerda los riesgos a los que están expuestos los trabajadores en la región. Hacemos un llamado urgente a las autoridades para que avancen con celeridad en las investigaciones y capturen a los responsables”, indicó el gremio en un pronunciamiento.
El sector cañero, que aporta significativamente al desarrollo económico del Valle del Cauca y del país, insistió en la necesidad de fortalecer las garantías de seguridad para quienes diariamente realizan labores en cultivos, carreteras y zonas rurales. “No podemos permitir que la impunidad se sume a la tragedia”, subrayaron.
La comunidad de El Cerrito, por su parte, también expresó su preocupación. Habitantes señalaron que la presencia de bandas dedicadas al hurto ha incrementado en los últimos meses, afectando tanto a trabajadores del agro como a ciudadanos comunes.
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Mientras las autoridades adelantan las indagaciones para esclarecer lo ocurrido, en la región persiste el temor por la vulnerabilidad de quienes dependen de este sector productivo. El crimen pone en el centro de la discusión las condiciones de seguridad en el campo vallecaucano y el reto de garantizar la protección de quienes sostienen una de las principales economías del suroccidente colombiano.