El Programa de Alimentación Escolar (PAE) en el Valle del Cauca cierra el año consolidándose como una estrategia de doble impacto social: garantiza la permanencia educativa a través de la nutrición y dinamiza la economía familiar contratando a más de 900 madres cabeza de hogar en el departamento.
Las autoridades educativas destacaron la continuidad del servicio en los colegios oficiales de los municipios no certificados, resaltando que, a diferencia de periodos anteriores o de otras regiones, la operación en 2025 se ha mantenido sin interrupciones desde el inicio del calendario académico.
Supervisión y calidad continua
La Gobernación del Valle mantiene un esquema de monitoreo constante para asegurar que los miles de estudiantes beneficiarios reciban raciones en óptimo estado.
“Este año el programa ha funcionado muy bien. Los niños han tenido alimentación desde el primer día y no ha tenido interrupciones a lo largo de todo el proceso”, confirmaron voceros de la comunidad educativa, validando la estabilidad del servicio.
Un modelo de “aprender haciendo”
El PAE en el Valle ha logrado trascender la asistencia básica para integrarse con proyectos pedagógicos productivos. Un ejemplo destacado es la Institución Educativa Santa Teresita del Niño Jesús, en el municipio de Dagua.
Allí, el programa se complementa con la formación técnica. Los estudiantes no solo reciben el complemento alimentario, sino que aprenden a procesarlo.
- Formación técnica: los jóvenes se capacitan en panificación, procesamiento de lácteos y cárnicos.
- Futuro laboral: “Esto aporta mucho… para cuando salgan de grado 11, puedan innovar con algún producto o trabajar en ello”, señalaron los docentes, destacando que el PAE se convierte en un motor de emprendimiento juvenil.
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