La Industria de Licores del Valle (ILV) encendió las alarmas ante el inminente incremento en los impuestos al consumo, asegurando que la medida no solo golpeará las ventas legales, sino que fortalecerá las redes de contrabando y adulteración. Según el gerente de la entidad, José Moreno Barco, el cambio en la estructura tributaria representa un “incremento desproporcionado” que afectará directamente los recursos destinados a la salud, educación y vivienda en el departamento.
El directivo explicó que la carga impositiva actual, que ronda el 60%, escalará hasta niveles de entre el 71% y 75% según la presentación del producto, lo que significa un aumento real del 22% en el costo fiscal total de cada botella.
El riesgo del mercado ilegal: “Se nos va a desplazar el consumo”
La mayor preocupación de la ILV radica en el comportamiento del consumidor frente al alza de precios. Moreno Barco advirtió que, ante un escenario de carestía por vía tributaria, el mercado se fragmentará peligrosamente:
- Migración interna: algunos consumidores de licores importados pasarán al aguardiente, pero el consumidor habitual de aguardiente podría migrar hacia la cerveza.
- Fortalecimiento del contrabando: el sector más crítico de la demanda se desplazará hacia el mercado ilegal. “Eso es lo que se ganan los adulteradores. el consumo buscará opciones más económicas, perdiendo la base legal del impuesto”, afirmó el gerente.
- Componentes del alza: el impuesto específico al consumo subiría un 108%, mientras que el componente ad valorem registraría un incremento del 20%.
Impacto fiscal: menos recursos para el Valle del Cauca
A pesar de que la medida busca, en teoría, aumentar el recaudo, la ILV estima un efecto contraproducente por la caída en el volumen de ventas. Los cálculos preliminares sugieren:
- Rentas departamentales: una caída de entre $40.000 y $50.000 millones en ingresos para la Gobernación.
- Impacto en la industria: una afectación directa de entre $30.000 y $40.000 millones para la Licorera.
Este panorama contrasta con el excelente cierre de 2025, año en el que la industria superó sus proyecciones de transferencia al departamento, alcanzando los $150.000 millones (frente a los $140.000 millones presupuestados), gracias al sólido desempeño del Aguardiente Blanco del Valle en sus versiones Sin Azúcar y Fiesta.
Estrategias de defensa y nuevos mercados
Ante la crisis tributaria, que Moreno Barco califica como un problema generalizado que también afecta a otras licoreras como la de Antioquia (FLA), la ILV apuesta por la innovación. El gerente anunció que la industria prepara una medida disruptiva en el segmento de Ron Marqués para fortalecer su presencia nacional e internacional.
“Nuestros productos van muy bien, pero el desempeño comercial debe ir acompañado de un entorno tributario que no reduzca la base de consumidores”, concluyó Moreno. La decisión final sobre esta carga impositiva está ahora en manos de la Corte Constitucional, que deberá decidir sobre el decreto de emergencia económica, mientras el gremio licorero solicita una suspensión provisional de la medida para evitar un daño irreparable a las finanzas regionales.
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